Capítulo 39

474 74 9
                                        

Todos nos encontrábamos en el lago, hasta el cuello de agua como también de preocupaciones.

Los chicos y yo estábamos listos para sumergirnos bajo las aguas de este lago y adentrarnos a los túneles que nos dirigirían a las catacumbas en el interior del castillo donde se encontraban los Victorian.

—Bueno, si todos estamos listos, entonces comenzaremos a sumergirnos. —Dice Thomas y todos asienten. La expresión en el rostro de algunos; como en en a de Wesley y Sam, es de inseguridad.

En ése momento, veo, como el chico se sumerge en un santiamén. Yo, tomo una gran bocanada de aire, lo aguanto dentro de mis pulmones y procedo a sumergirme bajo las aguas del lago.

Abro mis ojos, la visibilidad no era grandiosa, pero tampoco imposible de no ver lo que había a tu alrededor cercano.

Veo como los demás se sumergen; Justin tras Thomas, seguido por Wesley, Sam, Lian y Austin; tras de Austin yo, y tras de mí, mi papá.

Todos, comenzamos a nadar uno tras del otro, tal y como Thomas nos había indicado.

Veo, como los chicos comienzan a adentrarse hacia las tuberías. Mi corazón se acelera al ver como estos desaparecen en la oscuridad de aquellos túneles, uno por uno.

Al llegar mi turno, comienzo a nadar tras de Austin; la oscuridad se apodera de todo a mi alrededor, y me toma algunos segundos en lo que mis ojos se acostumbran a aquella oscuridad.

Si no fuéramos hombres lobos, no habría manera de ver aquí dentro, no sin algun tipo de iluminación o lámpara a prueba de agua que te ayudase.

Las tuberías sí eran muy angostas, tal y como había dicho Thomas. A penas podías dar brazadas para nadar, y cabe mencionar, que no creo que podrías darte la vuelta; así que, este era un camino de una solo dirección... hacia adelante, sin oportunidad de arrepentimientos o dar marcha atrás.

El ritmo con el que iban los chicos era bastante bueno. Teníamos que ser rápidos si queríamos llegar al pozo antes de que el aire se nos acabase.

Mientras nado tras de Austin, comienzo a ver las diferentes entradas y desvíos de los cuáles el chico nos había advertido. En realidad, el lugar sí era un laberinto... un laberinto mortal.

Comienzo a sentir cómo la presión en mis pulmones aumenta, pero todavía, podía aguantar un poco más.

Volteo mi rostro hacia atrás, mi padre era el último de la fila, y quería saber cómo éste se encontraba.

Al mirar levemente sobre mi hombro, noto, como mi papá no estaba... ¿dónde mierdas se había metido?

Acaso, ¿no lo veo por lo angosto del túnel?

¿Quizás, toda esta oscuridad no me deja verle y si está tras de mí?

No puedo voltearme, no tengo el espacio suficiente como para hacerlo... ¿cómo sabré si está ahí, cómo sabré si está bien?

No tengo otra opción más que seguir nadando hacia adelante; continuando siguiendo a Austin con el corazón palpitando en la garganta. Con la angustia de no saber si mi papá en realidad estaba tras de mí, o lo había perdido en éste maldito laberinto.

Siento, como un nudo comienza a hacerse en mi garganta, no por la falta de aire inminente, sino, por la angustia.

Siento como mi pecho se aprieta, y por instinto, mis pulmones sueltan un a bocanada de aire. Burbujas provenientes de mi boca, comienzan a subir hacia la superficie del túnel. Un pequeño dolor en el pecho comienza a apoderarse de mí.

Comienzo a nadar aún más rápido, casi rozando mi cabeza con las piernas de Austin quien está frente a mí.

Ve, como los chicos toman una derecha en una de las intersecciones de los túneles, yo, aprovecho y trato de mirar para ver si veo a mi papa, pero, no logro ver nada.

Vontrom Wolfrahan ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora