Capítulo 2

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Durante todo el camino hacia el mercado, me quedé pensando en aquellas palpitaciones que escuché en el bosque. Estoy segura de lo que oí, estoy segura, de qué había alguien en el bosque observándonos.

—Katrina, ayúdame a bajar estas cajas y colocarlas en la tienda. Ya las personas están llegando al mercado. —Mi papá está sobre el área de carga de la camioneta; bajando las cajas de verduras, frutas y los huevos que trajimos de la granja para vender.

Camino hacia dónde está mi padre y los chicos, tomo una caja de tomates y la cargo hasta el puesto de ventas que teníamos en el mercado, dónde, Austin Lian y Sam; acomodaban las cosas sobre la mesa.

—¡Hoy venderemos muchísimo! —Dice Wesley, colocando el letrero que dice las cosas que tenemos en venta y sus respectivos precios. —El que haya una feria en el pueblo, eso nos hará hacer mucho dinero. —Celebra, moviendo sus manos hacia los lados como si estuviera bailando.

—Sí... venderemos. —Digo, dandole la caja a Lian para que acomodara las cosas en la mesa.

—¿Que tienes Katrina, aún estás pensando en aquel ruido que escuchaste en el bosque? —Pregunta Lian, comenzando a acomodar todo.

—Si. —Asiento, tomando una caja que Justin me trae y acomodándola al lado de la mesa. —Es que, no se sintió cómo si fuera alguna persona del pueblo o algún turista; era algo más... —Tomo un suspiro, viendo, cómo la gente comenzaba a llegar en tumultos desde el pueblo.

—¡Tranquila, ya te dije, no es nada malo! —Lian me coloca su mano sobre mi hombro y me da una palmadita. —No pueden ser los Victorian ni los encapuchados, ya han pasado dos años desde el incidente en casa de Dexter; y no los hemos visto a pesar de haberlos buscando tanto. —Un cliente llega y Carlos comienza a atenderle. —Todo va a estar bien, ¿si? —Me mira con una sonrisa en los labios, yo asiento.

***

Personas comienzan a llegar a nuestro puesto de ventas, y las frutas y verduras, desaparecen rápidamente mientras los clientes las van comprando.

—Gracias por su compra, que tenga un buen día. —Le digo a una anciana , entregándole el cambio de su dinero.

—De nada mi niña, gracias a ustedes por siempre traer frutas y verduras frescas. —Me regala una sonrisa y comienza a alejarse con su compra.

Me quedo mirando a la anciana con una sonrisa en los labios, ella siempre nos compra productos todos los fines de semana, es muy linda.

De pronto, mientras observo a la anciana en la lejanía, me percato de un hombre el cuál me mira directamente a los ojos al final del pasillo entre toda la gente. Éste, lleva puesto un traje muy elegante negro, gafas de sol oscuras sobre sus ojos, su piel es muy pálida; su cabello, rojo carmesí.

Lo miro fijamente y frunzo mi entrecejo; la multitud de gente, hace que lo pierda de vista por un segundo, por lo que me muevo un poco, tratando de verle, pero cuando logro mirar entre la gente... éste ya no estaba.

—¿Estás bien amor? —Jaxon se para frente a mí, pasando su mano delicadamente por mi brazo.

—Sí... Creí ver a alguien que me estaba mirando. —Digo, mirando todavía entre las personas por si lograba ver a aquel hombre misterioso.

—¡No le hagas caso, hoy está un poco paranoica! —Ríe Lian, pasando por nuestro lado, cargando una caja de pimientos verdes y acomodándolos en la mesa; ya que, habíamos vendido todos los que anteriormente habíamos sacado de la camioneta.

Yo, le miro de reojo con mala cara.

—Está bien. Cuéntame, ¿qué pasó? —Jaxon me da una sonrisa y yo le regalo una débil devuelta.

Vontrom Wolfrahan ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora