T3B: Dedo de plata.

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Desayune cómodamente en la cama de Peter, odiaba reconocerlo, pero se había portado bastante bien conmigo, dejando de lado que es un tonto

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Desayune cómodamente en la cama de Peter, odiaba reconocerlo, pero se había portado bastante bien conmigo, dejando de lado que es un tonto. Me dio algo de ropa de chica, quien sabe de qué chica será y me pregunto ¿Qué chica querría estar con el? En fin me dio un jeans y una playera de tirantes junto con una chaqueta de cuero. Y tuvo la amabilidad de acercarme a la escuela antes del irse a la casa de Derek quien por lo que supe estaba enfadado con toda la manada, yo no claro, después de todo no me vio ahí. Al llegar a la escuela avance hacia Scott quedando de pie frente a su motocicleta. Apenas me vio bajo de esta inclinándose hacia mi para poder besar mi mejilla y darme un abrazo.

— ¿Dónde estabas? Te buscamos por todos lados June.

— Con Peter.

— ¿Con Peter?

— Si, algo me ataco anoche cuando me fui corriendo. – Tomo mi rostro viendo aquella cicatriz tras mi oreja. – Me encontró y me llevo a su apartamento. Cuido de mi.

— Atacaron a Lydia y a los gemelos, también a Isaac. Y a Derek. – Ladee la vista al ver llegar a los gemelos. - ¿Van a estar haciendo esto todo el día? – Cuestiono este.

— Todo el día. – Mencionaron ambos. – Toda la noche.

— ¿De que más me perdí?

— ¿Quieren ser de mi manada?

— Es porque eres el blanco de ninjas demoniacos. – Dijo Aiden.

— ¿Qué sacaron espadas de sus pechos e intentaron matarnos? – Continuo su gemelo.

— Si, esos ninjas demoniacos.

— No necesito que me protejan, para eso esta ella. – Me apunto directo a mí.

— Pues yo lo dudo, te estaban mirando fijamente. – Dijo Ethan.

— Y desaparecieron. – Menciono Scott.

— ¿Y tu donde estabas? Scott dice que puedes cuidarlo, que eres fuerte, pero no estabas. – Susurro Aiden.

— Estaba tirada en medio de la calle sola después de que esos ninjas salieran de la nada. Gracias por preguntar, imbécil. – Sin decir más me di la media vuelta. Hablaron un rato más entre ellos.

— June, espera. – Mi mejor amigo me alcanzo pasando sus brazos por mis hombros para avanzar conmigo hacia nuestros casilleros. - ¿Estás mejor? Ayer te fuiste mal...

— Si, estoy bien. Hablar con Peter de cierta forma me ayudo bastante. Por primera vez mi antiguo alfa sirvió de algo. – Nos detuvimos en su casillero, presiono sus labios contra mi frente. Los gemelos estaban nuevamente tras él. – Les faltan los lentes y los trajes para parecer guardaespaldas.

La chica StilinskiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora