T3B: Más malo que bueno.

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Envíe algunos mensajes a Derek, necesitábamos su ayuda

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Envíe algunos mensajes a Derek, necesitábamos su ayuda. Seguramente tenia algún conocimiento acerca de esto. Esperamos a Stiles antes de irnos todos por diferentes direcciones esperando dar con ella, si es Malia tenemos que ayudarla. Comencé a correr por entre los arboles saltando por los que estaban tirados en el suelo. Me detuve chocando de cara con mis dos chicos, sobe mi nariz ante el fuerte golpe que me había dado contra ellos. Aprete esta al sentir el hilo de sangre bajar por la misma, como rastreadores nos morimos de hambre, Argent tiene razón, no somos buenos en eso.

— Creo que la encontré. – Dijo mi hermano.

— Yo también. – Dijo Scott. Ambos me quedaron mirando.

— Yo no. – Avanzamos por el bosque hasta llegar a una pequeña colina donde había una especie de cueva, en el interior de esta un montón de juguetes y ropa vieja.

 Es una guarida de coyotes.

— Hombres coyote. – Mencione entre suspiros. Tome la chaqueta que estaba tirado en el piso. - ¿Ven esto? Es de Malia, estaba en la fotografía. – Dije mientras sacaba mi teléfono mostrándole la foto a ambos. Scott tomo el peluche cubierto de tierra

— No deberíamos estar aquí. Ella no volverá ahora, acabamos de invadir su casa, no le gustará nuestro olor.

— Pues si no volverá aquí ¿A dónde entonces? – Dijo Stiles

— No lo sé.

— ¿Creen que puedan rastrearla? ¿Tienen su aroma?

— No se, puede ser. Soy mejor en esto cuando soy lobo, pero ahora me preocupa que si lo hago no pueda volver a la normalidad.

— La puerta sigue abierta ¿Y tú?

— Creo que si, pero hay demasiados aromas aquí dentro.

— Si no puedo encontrar a Derek, tendrá que ayudarnos alguien más. – Dijo Scott. – Básicamente esta es la escena del crimen y no la especialidad mi investigación.

— Pero nuestro padre sí. – Comente con una sonrisa.

Tome mi teléfono para llamar a papá. Al principio me grito un par de cosas lo que provocó que apartara este de mi oreja. Con los chicos salimos de aquella cueva luego de indicarle a papá exactamente donde estaba, nos quedamos afuera sentados entre las piedras viendo hacia el cielo, solo disfrutando del silencio de la noche y la tranquilidad del bosque, claro ignorando los coyotes a lo lejos, los aullidos. Me recosté sobre las piernas de Scott disfrutando de las caricias que este daba en mi cabello.

— Hablemos ahora June, ahora que tenemos algunos minutos antes de que tu padre llegue.

— No quiero hablar.

— Hablaras. – Me amenazo Stiles. – Tu siempre nos escuchas y nos aconsejas, aunque nos regañas casi siempre, cuando estuvimos en el motel, dijiste que te sentías sola. No quiero que mi gemela se sienta así. No si podemos hacer algo para ayudarte.

La chica StilinskiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora