T4: Pretextos y engaños

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No todo podía salir bien, siempre hay algo bueno, pasa algo que nos quita toda esa felicidad de golpe

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No todo podía salir bien, siempre hay algo bueno, pasa algo que nos quita toda esa felicidad de golpe. Teníamos recuperar a Scott pronto, de alguna u otra forma teníamos que arreglárnosla para vencer a Kate y recuperar a nuestros amigos. Isaac se fue con Derek para ayudarlo a preparar algunas cosas. Al día siguiente nos fuimos junto a Stiles a la estación de policía para poder convencer a nuestro padre de dejarnos ir a México, aunque solo era una excusa para ganar tiempo, de todas formas jamás le hacíamos caso.

— Ustedes no van a ir a México.

— Papá, Scott y Kira fueron secuestrados y llevados a México ¿Si? Creo que es una muy buena razón para ir de viaje. – Menciono mi hermano.

— Bueno, aunque Deaton tenga razón sobre eso, lo mejor que podemos hacer es seguir las formas apropiadas. Eso significa llamar a las agencias oficiales, a la policía fronteriza y emitir boletines.

— Papá, no podemos esperar a que las ruedas de la burocracia comiencen a girar en cinco oficinas del gobierno diferentes, alguien tiene que ir encontrarlos y rescatarlos. – Dije algo alterada. – nosotros vamos a ir.

— Si quiero puedo evitar que vayan.

— Aun así nos iríamos. – Dijimos al mismo tiempo.

— Puedo meterlos en una celda.

— Y aun así nos iríamos.

— Chicos. Por favor solo denme un poco más de tiempo para verificar algo más concreto que una visión psíquica de un hombre con un tercer ojo. Miren llamare a las agencias del gobierno de aquí a américa del sur si tengo que hacerlo, si no aparece nada entonces reservare tres boletos a México e iremos ¿Sí?

— Bueno... claro, pero me darás un arma.

— No. – comencé a reír a carcajadas ganándome un empujón por parte de mi hermano. Salimos de la estación avanzado hacia el jeep. –

Nos fuimos rápido hacia la casa de Scott, aunque la única razón de ir era para percibir su aroma. Una vez que llegamos a la casa Stiles abrió la puerta con la copia de la llave, subimos hacia el cuarto de Scott, este me lanzaba prendas al azar y lo único que ponía olfatear era detergente y suavizante de ropa en cada una de las cosas. Hasta que intento darme su ropa interior, hice una mueca de asco negando de inmediato, me di la media vuelta tomando su almohada para sentir su aroma, estaba fuerte y de igual forma el de Kira. Aspire lo suficiente antes de bajar, una vez que llegamos abajo nos encontramos con Liam.

— Ay Liam, vete a casa. No vendrás con nosotros. – Dijimos al unisonó.

— ¿Por qué no?

— Porque hay luna llena y no tengo ganas de conducir hasta México solo para que tu me desgarres el cuello.

— Pueden encerrarme, encadenarme al asiento trasero.

— Rompiste las cadenas la vez pasada. – Dije.

La chica StilinskiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora