Brooke, una chica que intenta ver el lado positivo de las cosas. Aunque en su vida familiar las cosas no marchen bien ella no deja que tales problemas opaquen su día a día pero nadie es tan fuerte como para fingir que lo que ha vivido no la afecta...
Mi día empieza bastante temprano, últimamente ha sido de esta manera. Tengo diversas cosas que hacer y aunque no es decisión propia empezar las labores tan de mañana no logro dormir más y algo interno me obliga a levantarme y cumplir con todo lo pendiente en el transcurso del día.
Me acostumbré a trazar lo que tengo que realizar, en ocasiones me cuesta demasiado cumplir con todo, sin embargo, intento hacer lo que puedo. No todos los días las energías están iguales y es muy notable como hago mi mayor esfuerzo por terminar todo, me sobre exijo incluso sabiendo que no tengo los ánimos suficientes.
Todo este proceso no ha sido fácil, tengo que admitirlo, ha representado un gran reto. Hay días buenos y malos, como los tiene cualquier persona, la diferencia es que en esos instantes negativos me cuesta un poco más que a la mayoría. No siempre el optimismo está presente en mi cuerpo, hay veces en las que simplemente no estoy preparado para iniciar el día con una sonrisa en el rostro, solo quiero deshacerme de todo y drenar mis pensamientos.
Las cosas pueden parecer sencillas, pero están lejos de ser como tal. Hay ocasiones en las que hay un cierto desinterés por todo en absoluto, cuando las baterías se agotan y sientes que ese no será un buen día.
Te haces a la idea de que no siempre la vida es color de rosa e incluso en los días más soleados puede llover. Entiendes que por cada día nublado vendrá algo de sol que calentará ese vacío que sientes en el momento.
No obstante, cada mañana que inicia me hace pensar que puedo con todo, mi frase siempre que me levanto es «Un día más, has logrado superar un día más, lo haces bien»
Contra todo pronóstico de mi mente cuando me hace sentir que soy inútil y no podré, salgo a enfrentarme con lo que sea que tenga que hacer.
Incluso en los días menos alentadores procuro darme ánimos. Sí se puede salir adelante cuando las aguas se ponen turbias, los recuerdos pesan y el alma se siente cansada.
Enfrentar días como esos me puede costar el triple que al promedio, sin embargo, doy mi mayor esfuerzo, incluso cuando eso significa sobre exigirme sabiendo que es malo pedir más de lo que puedo dar.
Salgo rumbo a la universidad en el centro de la ciudad. Decidí organizar mi horario con la mayoría de clases en la mañana, las que no logré acomodar en ese lapso de tiempo, las tengo desde medio día hasta las tres de la tarde. Así puedo programar más cosas en mi itinerario para ocuparme de asuntos externos, creo que me rinde organizar mis ocupaciones de esa manera.
La carrera universitaria es exigente, mucho más de lo que parece, no es solo observar astros en un telescopio y el que piense eso, está completamente equivocado. Pese a la variedad de temática que se maneja, me apasiona absolutamente todo el entorno. La física es de vital importancia y puedo entender rápidamente cada concepto.
Aunque es una carrera que tiene sus dificultades como cualquiera, la clave radica en que te sientas a gusto, de esa manera investigarás por tu cuenta y todo será más sencillo porque estás aprendiendo cosas que son de tu agrado y no será una enseñanza forzada.
Paso gran tiempo informándome sobre lo que se verá en la siguiente clase e intento ir un paso adelante. Si esta carrera no fuera de mi gusto, no creo que estuviera tan centrado.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.