-Hola, preciosa. Al fin te encontré -habla mirándome de arriba abajo con media sonrisa.
-Qui... ¿quién eres? -mi voz sale temblorosa.
-Tu dueño -dice con una sonrisa divertida, lo cual hace que un escalofrío pase por toda mi columna vertebral. Pero...
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Lo miro sin poder creérmelo.
¿Alex enamorado?
¿Será cierto?
Él no dice nada más respecto al tema. Lo único que hace es sentarse a mi lado mientras miramos la película.
Ahora que lo miro, Alex es guapo, su cabello castaño, sus facciones, la forma de su mandíbula, su cuerpo, su piel; todo él es perfecto.
Suelto una carajada burlándome de él cuando suelta un sinfín de maldiciones en la escena donde el tipo dejó caer el arma y no es capaz de matar a su amigo; ese que asesinó a su esposa.
—Alex, es solo una película.
Jadeo cuando el cuerpo del hombre cae al suelo. Al parecer a su amigo no le tembló la mano.
—¿Ves por qué no me gustan las películas? —se deja caer en la cama con las manos detrás de su cabeza.
—La verdad es que se pasaron. Fue algo... —chasqueo la lengua— ¿cruel? —arrugo la cara.
—¿Cruel? ¡Ay, por favor! —Alex exclama indignado —. Toda su familia terminó muerta. Y, él también.
—Lo sé, lo sé... no sé qué le pasó al guionista.
—Tal vez estaba pasando por un mal momento —dice mirando el techo.
—Alex, ¿qué hiciste con Jace?
—Lo maté. Me dijo que Jack no se cansará de buscarte para matarte.
—¿Jack?
—Un vampiro. Ellos son desalmados, si yo te parezco sanguinario, ruega porque nunca caigas en sus manos. —Se incorpora quedando frente a mí. —No debes preocuparte, yo te cuidaré.
—Gracias.
—Eres muy hermosa. —Acaricia mi mejilla con su dedo pulgar.
Toma mi rostro entre sus manos y me besa, la verdad no le correspondo el beso. Alex mueve sus labios despacio como si tuviera miedo de hacerme daño.
—Alex...
—Bésame. —Me ordena, sus ojos me miran suplicando, pero su voz se escucha más como si me lo estuviera ordenando. —Por favor, preciosa... Necesito de tus besos. —Nuevamente une sus labios con míos.
Cierro los ojos dejándome envolver por el delicioso sabor de sus labios. Alex me enloquece. Desde que él apareció en mi vida, todo ha sido un verdadero desastre. Y, no lo digo tanto por su presencia, sino porque he descubierto un mundo que no sabía que existía.
Para cuando me doy cuanta, me hallo acostada en la cama con Alex encima de mí. Él me besa con pasión, desenfreno y lujuria. Ladeo la cabeza para poder respirar. Tengo los pensamientos bloqueados por culpa de sus caricias.
Mi cuerpo necesita de él, no sé si será por su ponzoña, o es porque en realidad me gusta y lo deseo. Jadeo al sentir como Alex besa mi cuello mientras acaricia mis senos por encima de mi ropa.