-Hola, preciosa. Al fin te encontré -habla mirándome de arriba abajo con media sonrisa.
-Qui... ¿quién eres? -mi voz sale temblorosa.
-Tu dueño -dice con una sonrisa divertida, lo cual hace que un escalofrío pase por toda mi columna vertebral. Pero...
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Me encuentro en el auto con Alex, estoy ansiosa por saber cuál es la sorpresa. El vampiro coloca una de sus manos en mi muslo y me da un leve apretón. Alex es perfecto, sonrío al verlo, ahora mismo debo parecer una retrasada.
-Llegamos. -Avisa y baja del auto, lo rodea para después abrir la puerta y ayudarme a bajar. Todo está oscuro y no logro ver nada. -Cierra los ojos -murmura en mi oído, de inmediato siento un cosquilleo en todo mi cuerpo. Hago lo que me pide.
-Alex, no me dejes caer -suplico nerviosa.
-Tranquila, no te pasará nada -pone una mano en mi cintura y con la otra, sujeta una de las mías.
Después de varios minutos caminando, se pueden escuchar el sonido de las ¿Olas? Y también siento arena en mis pies. Estoy en la playa. Alex susurra un "¿Lista?" por lo cual yo asiento. -Abre los ojos.
Hago lo que me pide, quedo con la boca abierta al ver una una cena romántica, hay una mesa para dos. El lugar está adornado de velas, y lo mejor se ve la playa. Todo es simple y sencillamente hermoso.
Aún no puedo creer que Alex haya tenido ese detalle conmigo. El vampiro me abraza por la espalda, dejando sus manos en mi vientre, siento que una lágrima se desliza por mi mejilla.
-Es hermoso -susurro, me giro quedando enfrente de él. -¿Tú hiciste todo esto? -Acaricio mi mejilla y quita con delicadeza la lágrima.
-Sí, aunque le pedí ayuda a una amiga, es dueña de la cabaña que está allá. -Señala con el dedo índice, una hermosa cabaña, la cual se encuentras cerca.
-Gracias. -Lo abrazo con fuerza. -Te amo.
-Te amo, preciosa. -Besa mi sien.
Alex toma mi mano y nos dirigimos hacia la mesa, después de sentarnos, viene de la cabaña un chico cabello rubio, éste viste elegante con uniforme de mesero. Se presenta para después servir la cena.
La cena transcurre en risas, cuentos de nuestras vidas, pues..., le conté algunas cosas de cuando era niña, y vivía con mi madre. Alex me contó que él fue convertido por su padre cuando tenía 23 años, tuvo un accidente y quedó muy mal. Él sabía que sus padres eran vampiros porque fueron transformados por decisión propia, ya que querían permanecer jóvenes e inmortales. Pero lo que ellos no sabían era que hay cazadores.
Después cambiamos de tema, en realidad, no quiero hablar de sus padres, porque fue mi abuelo el que los asesinó. Y sé que a él, le afecta hablar de ello.
-Alexia, esta cena es por un motivo especial. -Comienza a decir, toma una bocanada de aire. -Eres lo mejor que me ha pasado, sé que te traté mal, y me arrepiento de todo lo que te hice. -Toma mi mano y deposita un suave beso, sonrío. -Eres muy importante para mí.
—Ya no hablemos de eso.
Alex se levanta de la silla y veo que se arrodilla, saca una pequeña cajita del bolsillo de su pantalón. Toma mi mano.