-Hola, preciosa. Al fin te encontré -habla mirándome de arriba abajo con media sonrisa.
-Qui... ¿quién eres? -mi voz sale temblorosa.
-Tu dueño -dice con una sonrisa divertida, lo cual hace que un escalofrío pase por toda mi columna vertebral. Pero...
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—¿Por qué? —pregunto pensativa.
—Porque te he tratado muy mal. —Me estrecha en sus brazos, beso su pecho por encima de la tela. —Te he golpeado y te he privado de tu libertad, por eso lo digo. Y así me quieres.
—Alex, yo quiero dejar todo eso en el pasado. —Desvío la mirada de la suya y camino hacia la ventana—. Si voy a estar aquí, por lo menos deberíamos intentarlo.
—Yo sé que haberte traído a la fuerza no fue lo mejor. —Me doy la vuelta, encontrándome con sus bellos ojos—. Pero no me arrepiento de eso.
—Y sé que tampoco me dejarás ir, así que me dije: ¿por qué no tener algo en serio contigo?
A una rápida velocidad, Alex se posiciona frente a mí. Me sujeta por la cintura y me recuesta contra la pared.
—Alexia, quiero estar contigo, quiero volver a hacerte mía —habla con sensualidad mientras pasa la yema de sus dedos por mi cuello.
—Hazme tuya, Alex. —Muerdo suavemente el lóbulo de su oreja.
Él sonríe y me besa, devora mis labios con necesidad, Alex quita mi blusa con cuidado. Le dedico una sonrisa tímida y nuevamente me besa, con mis manos temblando lo acaricio. Dejo un camino de beso húmedos hasta su cuello. Sonrío divertida cuando rápidamente Alex me acuesta sobre la cama con él encima de mí.
Nos besamos como si no hubiera un mañana, Alex besa mi cuello haciendo que varios gemidos salgan de mis labios.
—Alex —susurro con voz suave y cargada de deseo. Lo tomo por el cuello atrayéndolo hacia mí, para besarlo. Meto mi lengua en su boca, muerdo su labio inferior y él gruñe.
Deja mis labios y comienza a dejar un camino de besos, hasta llegar a mi vientre; en ese momento unos golpes en la puerta nos hacen detener, siento como Alex deja su frente en mi vientre y resopla.
—¿Qué quieres? —pregunta molesto. Sonrío al escucharlo. Él besa mis labios.
—Señor Owens, lamento interrumpirlo, pero es importante —dicen del otro lado de la puerta. —Su tío Jaxon está en el salón.
—Bien, dile que ahora bajo. —El vampiro del otro lado de la puerta se limita a responder un "De acuerdo".
—Lo dejaremos para después. —Me da un beso en los labios y se pone de pie. Se coloca la camiseta, al igual que yo. Me coloco de pie, y me abraza con fuerza. —¿Qué te parece si salimos mañana a casa de una tía? —me pregunta.
—Me parece perfecto.
—Vamos, te presentaré a mi tío. —Agarra mi mano y salimos de la habitación.
Al llegar al salón, veo a un hombre cabello castaño, ojos oscuros, tez blanca, cuerpo fornido. Tiene puesto un traje negro. Alex llega y lo saluda.
—Te presento a mi mujer —dice Alex, mi mujer. Esas palabras quedan grabada en mi mente, me gusta como se oye.