Capítulo 6

12.3K 851 267
                                        

Anya Petrova

Hablar con Boris me ha dejado intrigada. Me advirtió que tenía algo muy importante que contarme, algo que podría echar para atrás la boda. Me dijo que si no quería casarme con él que lo comprendía y que no era su intención ocultarlo.

¿Ocultar, qué?

Pienso en qué será eso que tiene que decirme que sea tan grave para anular nuestro compromiso. Tal vez haya sido una infidelidad. Quizás me engañó con otra por alguna razón que desconozco.

Sea lo que sea no habrá nada que me impida casar con él. Porque prácticamente lo sé todo de su vida. Se ha casado una vez cuando tenía veinte años, pero la cosa fue mal y se separó de su mujer. No pasó nada grave entre ellos, tan solo que tomaron la sabia decisión de no hacerse daño el uno al otro, siguiendo juntos cuando ninguno de los dos quería. También sé que nunca ha dañado a personas inocentes, tan solo a las que se lo merecían. Pero nada más, no creo que haya algo grave.

Aunque su tono de voz me advertía que era algo muy serio.

Camino sola por la calle, supervisando que nadie me sigue y que todo está en orden. Algunas personas se cruzan en mi camino, pero las esquivo y sigo adelante hasta el sitio donde quedé con Boris. Relajo mis hombros, metiendo las manos en los bolsillos de la cazadora y de lejos, observando la plaza. Puedo verlo desde esta distancia, no hay nadie ahí, tan solo él y alguien más merodeando la zona.

Cruzo la carretera, no sin antes mirar a ambos lados, fijándome que no hay ningún coche que me pueda atropellar. Hecho esto, avanzo hasta la plaza de Barrow. Al acercarme, Boris se levanta del banco en el que estaba sentado y camina hacia mí, brindándome de un cálido abrazo. Y sé que debería tranquilizarme, pero lo único que hace es angustiarme más.

—Hola, Boris —saludo, con una gran sonrisa—. Si me has engañado con alguien, no me importa, de verdad. Puedes ahorrártelo.

Él me mira con incredulidad.

—No te he engañado con nadie —asegura, clavando sus ojos verdes en los míos—. ¿Por qué crees eso?

—Te recuerdo que me has llamado hace unos minutos diciéndome que tenías algo tan importante que contarme, que podría perjudicar la boda y nuestra relación. ¿En qué querías que pensase? Es lo único lógico que se me vino a la mente.

Él suspira y toma asiento, dando unas palmadas en el banco para que me siente con él. Así lo hago, sin rechistar, sentándome a su lado y mirándolo fijamente a los ojos. También estoy pendiente del hombre que merodea la zona, observándolo de reojo para saber qué hace por aquí.

—Es algo que debí habértelo contado al principio, lo sé y me arrepiento de no haberlo hecho. —Con cada palabra que dice me asusta más. ¿Tan malo es? No creo que sea tanto para romper nuestra relación—. Sabes que me casé muy pronto, ¿verdad? —asiento—. Pero hay un por qué.

Temiendo por lo que va a decir, me quedo callada, expectante de sus palabras.

—Tengo una hija —dice con lentitud.

Y de esas tres palabras, lo único que me preocupa es que la hija se haga con el control de su mafia cuando él muera. Me casaría para nada y eso, no lo acepto. Aunque bien su hija puede ser una cría, entonces es imposible que se haga cargo de toda su organización.

—¿Cuántos años dices que tiene? —es lo primero que pregunto.

—Veintidós.

Se me escapa una pequeña carcajada. Boris me mira con una ceja alzada, sin entender qué me da tanta gracia. Ni yo lo sé, todo, la situación tan imposible de creer. Enseguida me pongo seria.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora