Capítulo 58

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Darek Lombardi

Observo a toda la organización equipada con los accesorios necesarios que los mantendrán con vida hasta el último minuto. Todos tenemos un Walkie Talkie con un auricular para recibir y enviar información de todos los movimientos que vemos o hacemos mientras actuamos. Todos tienen un arma con el que atacarán a cualquier persona que no forme parte de la organización rusa o italiana. Los chalecos cubren sus torsos y los cascos, sus cabezas, protegiéndonos de cualquier bala que recibirán. Los únicos que no tienen equipado eso último, son todo el equipo uno y tres. A ellos no les hace falta.

Duncan y Anya tampoco tienen esa protección, ya que serán los encargados de hablar con la mafia alemana y prefieren evitar ese tipo de cosas que delaten sus verdaderas intenciones.

Me cruzo la mirada con Damon, él mantiene su rifle en la espalda, junto a todo ese primer grupo de francotiradores. Lo noto demasiado tranquilo, confiado en el buen trabajo que él y sus empleados harán.

Desvío mi atención hacia Duncan. Lo noto tenso, intranquilo, como si presintiera que algo malo sucederá. En eso mi mellizo es muy pesimista. Pongo mi mano sobre su hombro, buscando relajarlo para que no cometa ningún error.

—Es cierto que lo tenéis bastante complicado —admito, sincero—. Porque ellos tienen el casco y el chaleco antibalas, eso los salvará —señalo al resto de la organización—. En cambio, vosotros...

—Todos lo tenemos difícil, porque tú debes huir de la policía, Damon debe tener el control de visión desde el otro edificio y disparar a la perfección, Lys debe tener cuidado porque se enfrenta a su propio padre y el resto de la organización debe poner los explosivos sin ser descubiertos y protegerse en caso de que algo salga mal.

Sonrío, despreocupado.

—Si vas con esa actitud, te meterán un tiro nada más entrar a ese edificio. Relájate, Duncan.

—No sé cómo no te alteras por nada, joder.

—Es adrenalina, llevaba tiempo queriendo hacer algo así, pero nunca se presentó la oportunidad, hasta hoy —confieso—. Ya van a ser las cinco —informo, mirando que son las cinco menos diez de la tarde—. Todos debemos irnos a nuestros puestos y completar el plan a la perfección. Con suerte, volveremos a vernos esta noche.

—Y sin suerte, nos veremos en el funeral de alguno —dice Damon, apareciendo por nuestro lado—. Si no vuelvo a veros, que sepáis que no me caéis tan mal como parece —admite, marchándose.

—Yo también te quiero mucho, Damon —dice Duncan, irónico.

Todo el primer grupo se va tras él, siguiéndolo hasta llegar al edificio de Lleins Industries. Se pondrán desde distintos pisos para mantener un mayor control del edificio de Boris. Al igual que algunos aliados de la mafia rusa. Por parte de ellos no habrá ningún problema, están seguros al encontrarse a una distancia prudente.

Duncan abandona la zona, preparándose mentalmente para ir a ese lugar y enfrentarse a todo. Anya lo estará esperando fuera para ir juntos. Los demás trabajadores también se van, dejando casi vacía la sala de reuniones, acudiendo a sus vehículos para avanzar hacia la comisaría o al edificio de Boris.

Dirijo mi mirada hacia Lys, la noto bastante tranquila a pesar de lo cerca que está de completar esa venganza contra su padre. Alza su mirada hacia mí, ajustándose el chaleco antibalas.

—¿Nerviosa?

Ella sonríe por mi pregunta.

—He estado esperando este momento desde hace mucho tiempo, así que no, Darek. Estoy física y mentalmente preparada para esta ocasión —dice, despreocupada.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora