Capítulo 9

10.9K 792 495
                                        

Duncan Lombardi

Daryl y yo nos quedamos boquiabiertos mirando al hombre colgado en la sala de torturas. Vemos una gran mancha roja en sus pantalones, como si hubiera meado sangre. Pero, carece de miembro. ¿Cómo lo sabemos? Ascendemos la mirada y vemos que la boca de aquel hombre no está desocupada, en ella está esa parte del cuerpo que le falta.

Murió ahogado por su propio miembro. Darek se lo cortó y se lo metió en la boca.

Qué jodido demente, retorcido y sádico está hecho mi hermano.

Aunque no es algo nuevo, ya sabemos que él es así.

Daryl sale rápidamente de la sala, buscando rápidamente un baño para vomitar. Sí, la imagen no es muy agradable. Da escalofríos. Y con estas luces rojas es todo más... sádico. Las muñecas atadas de un hombre de cuarenta o cincuenta años, sujetas a la parte superior de la jaula de acero. Su cabeza echada hacia un lado, pareciendo que se apoya en su brazo izquierdo. La cara llena de varios golpes, que con esta luz roja se notan más. Los ojos entreabiertos, pero sin vida. Evito mirarlo más, no quiero acabar como Daryl en el baño.

—Innovaste tus torturas —le comento a Darek, dirigiendo mi mirada hacia él.

—Sí —asiente, orgulloso—. Dio un muy buen resultado —mira el cadáver colgante.

No puedo verlo de nuevo, siento como todo lo que he comido se está revolviendo en mi estómago.

—Sí, buenísimo —digo con ironía—. Aunque no es la primera vez que la haces, ¿no?

—La anterior fue hace tiempo —asiente—. Pero esa muerte tenía un significado, esta no —admite, clavando su mirada en su víctima—. Fue un acto de aburrimiento.

—Triple tortura. Golpes, al cortarle la... y al ahogarse con su propio miembro.

Accidentalmente lo vuelvo a ver, pero aparto rápido la mirada antes de que me dé una arcada. No entiendo cómo Darek es capaz de hacer tales cosas. Porque me duele hasta a mí lo que le ha hecho a ese hombre.

—Fue divertido mientras duró... —dice él, dándose media vuelta y subiendo las escaleras para salir del sótano.

Yo lo sigo escaleras arriba, donde nos espera Daryl. Él está un poco pálido y sudoroso, le sentó mal ver ese cadáver. Darek pone la estantería en su sitio, ocultando el sótano. Abandonamos esta sala y salimos del hotel, donde Darek nos deja solos, yéndose a algún lugar.

—¿A dónde fuiste con tanta urgencia anoche? —pregunta Daryl cuando Darek se va.

—A ti no te importa a dónde he ido. Además, estabas centrado en Alexei —le recuerdo.

—Igualmente te estaba viendo con Anya, hasta que se acercó la camarera y te fuiste como... si ocultaras algo o, mejor dicho, a alguien —dice, entrecerrando sus ojos y mirándome desconfiado.

—¿Sabes lo que oculto? —le pregunto bajando mi tono de voz. Él se acerca a mí, pensando que le voy a decir la verdad—. Nada que te importe y nada que sea alguna preocupación para ti. Quédate con eso y no le digas nada a nadie, porque eres mi hermano y te aprecio mucho, pero puedes acabar como el hombre del sótano como no mantengas tu boca cerrada. ¿De acuerdo?

—No eres Damon ni Darek, así que tus amenazas me valen una mierda —reconoce, soltando una carcajada—. ¿Qué ocultas? ¿A quién? ¿Por qué? ¿Desde cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde?

—¿Quieres callarte, chismoso? No te voy a contestar a ninguna de tus preguntas, pero tú tienes que responderme a algunas. Por ejemplo, ¿cuáles son tus intenciones con Alexei?

El karma de Duncan [+21] ✓Donde viven las historias. Descúbrelo ahora