Capítulo 51

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Duncan Lombardi

Debo vestirme de manera elegante para ir al acontecimiento al que Marlene me ha invitado. La celebración del matrimonio de Anya y Boris. No me apetece acudir a ese evento, pero es lo que debo hacer para comprobar que no sea ningún tipo de trampa hacia Anya.

A Darek también lo invitaron, estará allí durante unos minutos, supervisando todo, aunque no sea de su interés. Él ya se adelantó para ir, yo todavía estoy esperando a Marlene para irme con ella. Me contó que tiene algo que decirme, probablemente sea ese embarazo suyo. Fingiré estar sorprendido y luego me haré el ilusionado por tener un hijo que no me pertenece.

Veo su coche acercarse a mi casa, lo estaciona en la entrada, a escasos metros de donde estoy. Sale de su vehículo, luciendo un vestido negro que cubre gran parte de su cuerpo. Admito que le queda bastante bien, se ciñe a cada curva de su cuerpo. Pero, inevitablemente, mi mirada se posa en su barriga, en el hijo que tendrá con Boris. Ahora es cuando me dará la noticia de su embarazo.

—Buenas noches —saluda ella, con una cálida sonrisa.

—Buenas noches, Marlene.

Ella alza sus brazos para brindarme de un abrazo. Se lo devuelvo sin muchas ganas, dándole un par de palmadas en su espalda para que me suelte cuanto antes.

—¿Qué es eso que me tenías que contar? —pregunto, separándola de mi abrazo con delicadeza—. Quiero saberlo antes de ir a esa pequeña fiesta que organizó tu padre.

—Está bien. Duncan... estoy embarazada. ¡Vamos a tener un hijo!

Hago una pausa, asimilando la noticia que cuenta. Cuento hasta tres internamente, fingiendo estar sorprendido por ello.

—Pero... ¿cómo?

—Creo que mis pastillas no funcionaron bien el último día que tuvimos relaciones —suspira—. Pero mira el lado bueno, vamos a ser padres, Duncan —sonríe, ilusionada—. Tendremos un precioso hijo o hija. ¿No estás feliz?

—Sí, sí. Me pilló desprevenido esta noticia, pero claro que me hace ilusión tener un hijo —contesto, simulando ser el hombre más feliz del mundo—. ¿Tu padre ya lo sabe?

—Sí, fue el primero en enterarse. También estaba un poco sorprendido por la noticia, pero le hace feliz ser abuelo. Así tendrá alguien más que heredará su cargo en la organización alemana, aunque también heredará la organización italiana, ¿no?

Si Darcy escuchara esta conversación no le haría ninguna gracia. Ella piensa que algún día liderará la organización italiana. Y eso que tan solo tiene siete años. No quiero saber lo que pensará cuando tenga diez más.

—Si Darek no tiene hijos, así será —asiento—. Bueno, vámonos a la fiesta. No quiero llegar tarde.

Ella asiente, volviendo a sentarse en su vehículo. Tomo asiento a su lado, dejando que sea ella quien conduzca su propio coche. Accedí a que fuera ella quien me llevara a la fiesta para no tener que conducir de vuelta si me emborrachaba en ese evento que organizó Boris. Porque si voy a tener que aguantarlos a todos, prefiero beber hasta desmayarme.

—¿Cómo crees que se tomarán tus hermanos esta noticia? —pregunta, curiosa.

—Se lo tomarán bien, no te preocupes. A Daryl le hace ilusión tener un sobrino, quiere ser el tío rico y gracioso. Cosas suyas —sonrío, despreocupado—. Y Darek... también le gustará tener un futuro heredero de la mafia por si él no tiene ningún hijo. A los demás les dará igual —le informo.

—¿Y Anya?

Me quedo en silencio durante unos segundos, pensando qué decir.

—Es mejor que ella no lo sepa —le advierto—. Puede hacer algo en tu contra o en la de nuestro hijo si se entera de esta noticia. Todavía tiene demasiado odio y rencor hacia mí. Haría cualquier cosa para lastimarme, Marlene. Iría por las personas que amo y eso no puedo permitirlo.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora