Capítulo 29

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Anya Petrova

Alexei se fue temprano de la casa para acudir al funeral de Duncan, al parecer lo harán de mañana en la funeraria más cercana. En la tarde lo enterrarán, según me ha dicho mi mejor amigo. Esta mañana irán los más cercanos a los Lombardi, tal vez amigos, conocidos o incluso las personas que la organización que querían a Duncan. Mi padre también acudió, acompañando a Alexei para que no le suceda nada malo.

—De nuevo solas —murmura mi madre, tomando asiento a mi lado. Me tiende un té que ella misma preparó, para calmar los nervios.

—Gracias —sonrío, tomando entre mis manos la taza—. Y sí, mi padre y Alexei están en el funeral de Duncan.

—Lo sé, me lo comentó —asiente ella—. ¿Crees que de verdad estará... muerto?

—La respuesta a esa pregunta la dirá Alexei en cuanto llegue —le contesto a mi madre, encogiéndome de hombros—. Lo más probable es que sí, está muerto. Ya no hay nada más que hacer, tan solo asimilar la victoria con una amplia sonrisa y pasar página de una vez —comento, más tranquila al tomarme el té.

Me acomodo en la silla, apoyando la taza sobre la mesa que tengo enfrente. Desvío mi mirada hacia mi madre, notando sus ojos azules clavados en mí. Observa mi forma de ser con preocupación, como si creyera que detrás de mis palabras hay una Anya dolida que se arrepiente de haber matado a Duncan. No la hay. Estoy bien, feliz de que al fin haya muerto.

—Eres tan fría como tu padre.

Me río por ello.

—Y tan terca y orgullosa como tú.

Ella sonríe.

—Exacto, hija. Sobre la boda, ¿qué tienes pensado hacer antes de que llegue ese día?

—¿Qué tengo pensado de qué? —cuestiono, frunciendo el ceño.

—Tu despedida de soltera, cariño —me recuerda.

Ruedo los ojos, pensando que eso es una tontería. Solo lo he visto en películas y series, y sí, está bien para la ficción. Pero en la vida real, no me apetece celebrar mi último día de soltera antes de casarme con Boris. Prefiero tomar un descanso estos días, sin ninguna fiesta por muy pequeña que sea.

—No voy a hacer nada —le informo a mi madre.

—¿Por qué? Debes disfrutar de tu último día de soltera, porque te casarás con ese hombre y...

—No durará mucho el matrimonio —digo, realista—. Es algo por conveniencia, no estoy enamorada de él ni mucho menos —le informo, dándole otro sorbo al té.

—Es verdad, pero podrías celebrar algo —sugiere—. Alexei y tú podéis ir a un lugar de esos donde hay bailarines, lucecitas y bebidas. Podéis pasar una buena noche los dos, antes de que te encargues de Boris, la mafia alemana y lo que traigas en tu cabecita —sonríe.

A Alexei le gustaría ir a un club nocturno para celebrar mi soltería. Beber, conocer gente, mirar a personas bailando en esas barras verticales. No estaría mal, sinceramente. Iremos si tenemos ganas de ir. Aunque, la verdad, dudo que algún día quiera ir. Tengo mi mente en otro asunto que no me deja en paz.

—Ya me lo pensaré.

—No tienes mucho tiempo, en unos días será la boda —me recuerda.

—Pero no es algo que deba organizar. Solo sería ir a un club —digo, restándole importancia.

—Te aconsejo que vayas para distraerte un rato...

No entiendo por qué insiste tanto, hasta que pillo la indirecta que me está dando. Alzo ambas cejas, asombrada.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora