Capítulo 37

9K 778 216
                                        

Anya Petrova

Recibir una fotografía relacionada con el asesinato de Igor, la mano derecha de mi padre en la organización, no es la mejor forma de despertar. Observo su cuerpo inerte cubierto por su propia sangre. Tiene una bala incrustada en su frente y en sus mejillas, dos iniciales: M. D. Marlene Dietrich. Al parecer, Igor la encontró o Marlene hizo que él la encontrara para matarlo.

Joder.

Llamo a Duncan para informarle sobre esta novedad. Tarda en descolgar el teléfono, pero al fin lo hace.

—Me estaba duchando, ¿qué quieres?

Mi mente enseguida se imagina esa escena. Duncan duchándose, escuchando el teléfono y yendo a atender mi llamada. Probablemente ahora esté desnudo, con tan solo una toalla atada en su cintura.

—Deja de imaginar cómo estoy ahora.

—No lo estaba haciendo.

—Te conozco, Anya. ¿Quieres que te envíe una foto, mejor?

—¡Claro que no!

—¿Con o sin toalla?

—Duncan, por favor...

Él se ríe.

—¿Qué querías?

Noto mis mejillas coloradas por su estúpida pregunta. Ordeno mis pensamientos, acordándome de la foto que me ha mandado Marlene esta mañana.

—Marlene ha matado a la mano derecha de mi padre —le informo—. Y me envió una foto. Le pegó un tiro en la cabeza y en sus mejillas puso sus iniciales, para que supiera perfectamente que había sido ella.

—¿Lo sabe tu padre?

—No, si se entera se armará una jodida guerra con la organización alemana. Y Duncan, mi padre todavía está herido por ese disparo, sigue débil. No quiero meterlo en problemas todavía, vamos a encargarnos de esto tú y yo. ¿Encontraste algo sobre lo que hablamos ayer?

—Algo encontré.

—Y no vas a decírmelo por teléfono, ¿verdad?

—Nos vemos en el lugar de ayer, Anya. En una hora.

—De acuerdo.

—Y... ¿Anya?

—¿Qué?

—Ahora te paso la foto.

—La estaré esperando —digo con ironía, colgándole.

Creí que no me la mandaría, hasta que veo un mensaje de él. Me ha enviado una foto. No la abro al instante, primero voy a ducharme antes de ver qué contiene esa imagen. Aunque, conociéndolo, no será nada. Será una broma suya.

Preparo la ropa que voy a ponerme el día de hoy, dándome prisa porque en una hora debo reunirme con Duncan para hablar de nuestro plan. Es una ducha rápida, en menos de quince minutos ya estoy fuera, secándome con la toalla mientras dejo mi cabello al aire libre. Termino de prepararme, agarrando mi móvil y abriendo esa fotografía que Duncan me mandó.

Jo-der.

La envió de verdad, aunque con una toalla atada alrededor de su cintura. Hizo la típica foto espejo. Observo que, al agarrar su teléfono móvil se le marcan algunas venas en su mano. Su cabello negro cae hacia delante, completamente mojado, ocultándole casi sus ojos azules. Veo los tatuajes que tiene grabados en su cuerpo. Percibo algunas gotas de agua en su piel, deslizándose lentamente por él, por sus abdominales. Mi mirada capta esa cicatriz del vientre que poco a poco se va curando. Apenas se ve mucho más, el espejo está lleno del vapor por la ducha. Pero se ve lo suficiente, lo que se tiene que ver.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora