Capítulo 26

9.3K 772 93
                                        

Anya Petrova

Tres días.

Mi corazón late acelerado, mostrándose ansioso a la vez que nervioso. Necesito que estos tres días pasen rápido, para acabar con Duncan Lombardi. He decidido la hora, fecha y lugar. No será algo a lo grande, como bien había imaginado durante días y noches. Será algo breve, pero seguro. Eso es lo único que busco.

Observo el vestido de novia que descansa en mi armario. Queda poco para el matrimonio, para firmar la alianza entre las dos organizaciones. Un escalofrío recorre mi espina dorsal al pensar en ello. Seríamos los más poderosos de la ciudad. Podríamos derrotar incluso a la mafia italiana. Nos quitaríamos un gran rival que sería un problema en un futuro. Aunque, ahora estamos aliados con ellos por el asunto que se traen Darek y mi padre entre manos.

El primer paso es matar a Duncan.

El segundo paso es casarme con Boris.

El tercer paso, bien podría ser eliminar a Marlene para siempre y, días después, matar a mi futuro marido para poder hacerme con su organización sin que haya ningún tipo de malentendido.

Está todo tan perfectamente planeado, que sé que habrá algún problema que se interponga en esos planes que quiero ejecutar. Vendrá una tercera persona a joderlo todo, y creo que sé de quién se va a tratar. Si elimino a Duncan, únicamente quedará Marlene. Hasta que acabe con ella no podré estar en paz.

—¿Acabarás con él? —pregunta Alexei, terminando de leer sus cosas en mi móvil, ya que el suyo no tiene batería, como de costumbre—. ¿Después de la encerrona, sigues con esa idea?

—Esa encerrona fue nuestro último día juntos, olvidando el pasado durante tan solo una noche —le informo con frialdad, acordándome de su traición—. Y tú, Alexei...

—Ni te quejes, seguro te dio como cajón que no cierra —sonríe, subiendo y bajando sus cejas.

—¡Alexei! —lo regaño por decir eso—. No me esperé que te aliaras con Daryl y mucho menos que me pincharas esa mierda para dormirme. ¿De dónde lo sacaste?

Él se encoge de hombros.

—Me lo dio Daryl para dejarte dormidita y que, cuando despertaras, estuvieras al lado de tu alma gemela —no borra su sonrisa del rostro—. Reconoce que al menos has pasado una buena noche.

Ruedo los ojos, sin contestarle nada. Soy demasiado rencorosa, la trampa que él me tendió sigue estando presente en mi mente. Por eso sigo molesta con él. Aunque sea mi único amigo, estoy enfadada por haberme pinchado esa droga, encadenado con Duncan y haberme dejado ahí sola toda la noche. ¿Y si Duncan me matara? Porque era una posibilidad. Él tiene la suficiente fuerza para estrangularme y dejarme muerta. Pero al parecer, Daryl y Alexei no pensaron en ello.

—¡Deja de fruncir el ceño cuando estás molesta, verás como antes de llegar a los treinta vas a tener arrugas!

—¡Tú sigue! —grito más molesta.

Alexei es de los típicos amigos que, en vez de mejorar la situación, la empeora con sus palabras. Él termina riéndose y, lamentablemente, tiene una risa contagiosa que hace que me una a él.

—¿Cuándo lo harás? —pregunta, volviendo a adoptar esa expresión de seriedad.

—No te lo voy a decir, te conozco y se lo dirías a Daryl para que se lo advierta a su hermano —contesto, conociéndolo—. Será pronto. En unos días todo habrá terminado y mi mente quedará limpia de cualquier sed de venganza. Cerraré esa maldita etapa de mi vida con su muerte. Empezaré una nueva etapa, con Boris a mi lado, con las dos organizaciones de mi parte y, con suerte, seré feliz.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora