Capítulo 45

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Anya Petrova

Hablé con Duncan sobre el lugar donde deberíamos quedar los tres para hablar de este tema. Propuse ir al piso de esos dos chicos, Max y Stella. Ella me había llamado informándome que tenía algo que nos podría interesar y también me dijo que habían colocado el dispositivo de escucha. Duncan aceptó ir, quedamos ahí a las diez de la noche.

Yo ya estoy frente al portal, llamando al telefonillo para avisar de mi llegada. Enseguida me abren sin hacer una sola pregunta. Subo las escaleras hasta llegar a la puerta de ese piso, tocando al timbre para que me abran. Me recibe el chico rubio del otro día, inclinando su cabeza hacia un lado, indicándome que pase.

Me sorprendo al ver que Duncan ya está esperando en el sofá del salón, con la mirada clavada en su teléfono móvil. Él al percibir mi presencia se gira hacia mí. Apenas me habló sobre nuestro aliado, dijo que me contaría todo aquí.

—Antes de que llegue, debo decirte que... el chico ese está muerto —me informa—. Pero la que está viva es la verdadera Marlene Dietrich —comenta.

—¿Cómo que ella está viva?

—La verás cuando llegue —afirma—. Es alguien que conozco, no debemos preocuparnos por su traición, porque de los tres, ella es la más perjudicada —me despreocupa. En ese momento el timbre suena—. Llámala Lys, se cabrea si le dices su verdadero nombre —me aconseja, antes de que ella venga.

Max abre la puerta, dejando pasar a la tal Lys. Ya la había visto en un par de ocasiones junto con Duncan. Es una chica de cabello castaño y ojos cafés, aunque debo suponer que ese no es su verdadero color de pelo y ojos. Se muestra tranquila con toda esta situación, saludando a todos los que estamos en el piso.

—Buenas noches a todos. ¿Son de fiar? —señala a los dos jóvenes de nuestra izquierda.

—Lo son —asiento—. Nos ayudaron a poner un dispositivo en casa de la falsa Marlene para escuchar sus conversaciones con Boris.

—Y algo más —sonríe el chico rubio—. Tenemos una información que os ayudará mucho si queréis saber quién está detrás del nombre de Marlene Dietrich. —Él se mantiene apoyado en una de las mesas—. Mientras yo la distraía, mi adorada Stella colocó el dispositivo y... encontró algo interesante.

—La identificación real de esa chica —continúa su novia—. Se llama Kalie Cooper y tiene treinta y dos años. Decidimos buscarla por internet tan solo por curiosidad, sin creer que ella fue policía aquí, en Barrow. Pero fue suspendida de empleo y sueldo por haber matado a una persona sin tener pruebas de dicho delito —nos informa—. Desapareció un tiempo de la ciudad, hasta que volvió y ahora suplanta la identidad de Marlene Dietrich.

—Mi teoría es que Boris al enterarse de esa noticia decidió buscarla para que la ayudara con sus planes. Ya que Kalie Cooper era físicamente parecida a Marlene. No aparenta la edad que tiene, parece más joven de lo que es —asiente Max—. Justo la edad de veintidós años, la que tendría Marlene. Bueno, la que tienes tú —mira a Lys.

Lys está atenta a la conversación mientras clava su mirada en el piso de la falsa Marlene. No se la ve, estará fuera o, probablemente en su cuarto. Vuelve a caminar hacia nosotros, paseando su mirada sobre esos dos chicos.

—¿Por qué nos ayudáis?

—Somos estudiantes de criminología que les gusta investigar cosas turbias relacionadas con los asesinatos —explica el rubio, mirando la desconfianza de Lys—. Si quisiéramos traicionaros, no nos habríamos arriesgado tanto al entrar al piso de esa tal Katie.

—Kalie —le corrige su novia.

—Eso. Porque ahora mismo, si esa Kalie descubre ese dispositivo, los jodidos seremos nosotros dos —le aclara—. Porque nadie más entró a su piso. Ataría cabos con facilidad y al día siguiente tendríamos a un matón tocando a la puerta para meternos una bala a cada uno.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora