Capítulo 38

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Duncan Lombardi

Tenemos un jodido problema con la organización alemana. Es posible que Boris no sepa nada de lo que hace su hija en contra de Anya, dudo que él permitiese algo así. Sin embargo, creo que él intuye algo sobre nuestra alianza. Si mi teoría es cierta, Marlene sabe todo debido al hacker que tiene en su organización. Aunque cabe la posibilidad de que hayan seguido a Anya hasta el lugar de la reunión. Pero, sinceramente me decanto por esa primera opción.

—¿En qué tanto piensas, hermanito? —pregunta Darek, dirigiendo su mirada grisácea hacia mí—. ¿Problemas con Anya o Marlene?

—Marlene —contesto—. Quiso matar a Anya esta mañana —le informo brevemente—. Supieron dónde estábamos y aprovecharon para atacarla. Tuvo la suerte de tenerme a su lado, ella fue la distracción perfecta mientras yo los intercepté por detrás. Todo salió bien. Solo hubo dos muertos.

—Mata al hacker de la organización y te quitas un gran problema de encima —comenta él, clavando su mirada en la entrada principal. Alguien llama a la puerta—. No van a conseguir otro hacker como él que rastree cada llamada telefónica o investigue cada uno de vuestros mensajes. Son difíciles de encontrar.

—¿Cómo sabes lo del hacker?

—Boris me comentó que tenían uno, pero lo tienen bien escondido y la mafia alemana lo protege bien porque saben lo valioso que es tener alguien como él. Probablemente se encuentre en una casa fuera de la ciudad, incluso en Black Hollow.

—¿Entonces cómo quieres que lo mate si ni siquiera sabemos quién es o dónde está?

—Mata a toda la organización y así te aseguras —me dice con una amplia sonrisa.

Todo es tan simple desde su punto de vista que a veces, desearía ser él y no preocuparme tanto por las cosas.

Camino hacia la entrada de la casa, abriendo la puerta para recibir a la persona que llamó. Me paralizo al ver a Marlene frente a mí. Darek se asoma, viéndola. Mi mellizo no quiere saber nada del tema, se aleja lentamente, desapareciendo de mi campo de visión en cuestión de segundos. Que hijo de puta.

—¿Qué haces aquí? —le pregunto a Marlene, dirigiendo mi mirada hacia ella—. ¿No es peligroso que estés por aquí después de lo que sucedió?

—Tranquilo, Duncan. Estoy bien protegida —me despreocupa con una sonrisa—. Quería hablar contigo sobre un asunto bastante complicado —me aclara con una falsa sonrisa—. ¿Estás libre esta noche? ¿O tienes que quedar con alguien más?

Al decir ese alguien más se refiere a Anya. Capto los celos en su tono de voz y en sus ojos color verde. Si voy con ella, mañana apareceré muerto, probablemente con cincuenta balas en cada parte de mi cuerpo. Y si no voy con ella, aumentaré sus sospechas, aumentaré sus celos y acabaré muerto por un sicario que ella mande mañana nada más despertarme. Elijo la tercera opción de ir con ella e inventar algo para salvarme.

—Estoy libre para ti —le aseguro—. ¿Quieres pasar?

—No, ahí estarán tus hermanos y quiero hablar contigo a solas —recalca estas dos últimas palabras—. Mejor vamos a mi piso —sugiere.

—Está bien —asiento, sin rechistar.

Cierro la puerta de mi casa, acompañando a Marlene hacia su hogar. Me ofrece conducir para que no desconfíe de ella, pero me niego. Dejo que ella nos lleve a su piso, donde hablaremos tranquilamente o, ella hablará y a mí me matará. Luzco tranquilo, con la mirada clavada en el exterior, observando la ciudad. Evito ponerme nervioso, porque cualquier movimiento puede joderlo todo.

—¿Y de qué vamos a hablar?

—Creo que ya lo sabes, Duncan.

—Yo también debo hablar contigo de algo —miento—. Como estabas tan desaparecida, no pude contarte nada.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora