Capítulo 43

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Anya Petrova

Alexei ya sabe cada una de las novedades que han ocurrido recientemente. Se ha perdido mil veces al intentar contarle todo lo que ha pasado. Tuve que explicárselo varias veces para que su diminuto cerebro se enterara de cada una de mis palabras. Al fin lo pilló, aunque sigue sin entender algunas partes de la historia.

—¿Sabes qué es lo bueno de todo esto? —pregunta y yo niego con la cabeza—. Duncan y tú estáis pasando más tiempo juntos —sonríe, ganándose una mala mirada de mi parte—. Oh, no me mires así, es la verdad. Solucionáis las cosas con esos dos y, también solucionáis las cosas entre vosotros dos. Yo lo veo todo ventajas —se encoge de hombros—. Lo que me resulta gracioso a la vez que irónico, es el plan de Boris. Él quería casarse contigo para matarte y hacerse con el poder de tu organización, justo lo que tú querías de él. ¿Será el karma?

—Puede ser —suspiro. Recibo un mensaje en mi móvil, veo que pertenece a Duncan—. En un rato tengo que irme, al parecer Duncan tiene información —comento, mirando que dice que nos reunamos en aquel lugar en media hora—. Supongo que será algo del hacker o algo relacionado con la hija de Boris, en caso de que tuviera una.

—Pues te dejo que vayas con él —dice Alexei—. Cuidado en la carretera, no quiero que nadie te siga e intente matarte, como aquella vez.

—No te preocupes, tendré cuidado —sonrío, despreocupada.

Acompaño a mi mejor amigo hasta la puerta de casa, dejándolo ir. Continúo mi camino, accediendo a mi vehículo para ir cuanto antes a ese lugar donde quedé con Duncan. Él traerá nuevas noticias, que pueden servirnos para seguir con nuestro plan de acabar con Marlene y Boris.

Estaciono mi coche a un lado de ese pequeño refugio, donde una vez casi mato a Duncan. Veo su vehículo cerca del mío, no me extraña que él llegara antes que yo, siempre trata de llegar puntual a los sitios o adelantarse unos minutos antes de la hora.

Salgo del coche, adentrándome por la puerta del refugio, viendo a Duncan tan tranquilo como de costumbre. Le veo mejor cara que ayer, se está recuperando rápido de esa intoxicación que sufrió por culpa de esa chica.

Como es de esperar viste de negro, su color favorito. Bueno, en realidad el de todos los Lombardi. Les gusta vestir de ropa oscura por alguna razón. Admito que les queda bien, sobre todo a Duncan. Su torso está cubierto por una camisa negra. Todos los botones están abrochados excepto los dos superiores. Muestra el tatuaje de su cuello y parte de su pecho. Trato de no observarlo por mucho tiempo, desviando mi mirada a otro lugar.

—Qué recuerdos me trae este lugar, donde casi muero —comenta, señalando el charco de sangre seca que hay en el suelo.

Su mirada se pasea por todo el refugio, acordándose de aquel día.

—Evita pensar demasiado en el pasado, en esa época en la que los dos teníamos odio en nuestros corazones por traiciones que había provocado tu propia madre —le aconsejo, cruzándome de brazos—. Estás vivo, es lo que cuenta.

—No gracias a ti...

—Si hubiera querido matarte de verdad te habría metido una bala en la cabeza, no en el abdomen —le aclaro—. Y ganas no me faltaron después de todas esas mentiras que me habías hecho creer, como la muerte de mi hermana.

—Hablando de eso, ¿cómo van las cosas con ella?

—Supongo que bien, no he tenido mucho tiempo para hablar con Katya con todo lo que está sucediendo. En cuanto los problemas se acaben, volveré a ser esa buena hermana de hace años. Por el momento, prefiero no acercarme demasiado a ella para que no le salpique toda esta mierda que tenemos entre manos.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora