Anya Petrova
Parece no haber ni un alma en la casa. No se escucha ni un solo paso y ni una sola respiración que no sea la mía. No veo a nadie en la planta baja, tampoco en el despacho de mi padre. Dudo que sigan durmiendo a estas horas, probablemente se levantaron y fueron a algún lugar sin consultarme.
Me dirijo a la cocina, sirviéndome una taza de café para desayunar. Le añado un par de cucharadas de azúcar y una pizca de leche, removiéndolo todo con la cucharilla. Clavo mi mirada en este líquido, perdiéndome en decenas de pensamientos que rondan por mi mente.
Suelto un suspiro, llevando a mis labios la taza, tomando poco a poco el amargo café que me dará energías para continuar con el día de hoy. Lo acabo rápidamente, depositando la taza sobre la encimera. Al dirigir mi mirada hacia la ventana veo el reflejo de Katya esperándome en la puerta de la cocina. Un escalofrío recorre mi cuerpo al verla actuar tan sigilosa y extraña, porque ni siquiera escuché sus pasos y no sé qué hace parada a escasos metros de mí.
—Buenos días, Katya —la saludo, girándome hacia ella.
Mi mirada va directa a sus manos, viendo que no tiene nada que pueda emplear en mi contra en ellas. Inspecciono también su cuerpo en busca de algún arma oculta, pero parece no tener nada. Alzo mi mirada hacia la suya, viendo reflejados mis propios ojos azules en ella. Mi instinto me manda retroceder cuando ella se acerca un paso.
—Buenos días, Anya. ¿Dormiste bien? —cuestiona ella, hablando con naturalidad.
Avanza hasta la nevera, buscando algo para desayunar.
—Sí, bastante bien —afirmo.
Observo como se prepara unas tostadas con mermelada, luciendo tan tranquila y despreocupada como de costumbre. Yo continúo tensa al tenerla cerca de mí y, sobre todo, por estar las dos solas en la casa. Mi mirada localiza rápidamente los utensilios de cocina, observando que no hay un solo cuchillo en toda la estancia. ¿Dónde los habrá escondido? Eso me mantiene todavía más tensa, no hay un solo arma con el que pueda defenderme.
No me fío de ella. Ni de la sonrisa que me da. Ni de cómo su presencia inquieta todo mi ser.
—Te noto tensa, hermana —dice eso, dirigiendo su mirada hacia mí—. ¿Estás bien?
—Perfectamente.
—No lo parece —observa, entrecerrando sus ojos—. ¿Segura que no ocurrió nada?
—Nada —niego—. Yo a ti te noto bastante tranquila.
Ella sonríe.
—¿Por qué tendría que estar inquieta? —pregunta, dándole un mordisco a su tostada.
—No lo sé, dímelo tú.
Deposita con cuidado la tostada mordisqueada sobre su plato. Sus pies dan un paseo por la cocina, sin dejar de clavar sus ojos en mí. Otra sonrisita se asoma por sus labios, logrando que mi confianza hacia ella disminuya aún más.
—En unos minutos tu respiración se hará más y más lenta, hasta que decida detenerse al completo —comenta ella—. Durante días te he visto desayunar tan solo un café, ese es o bueno, era lo que tomabas a diario. El café que te he preparado contiene una alta dosis de una mercancía que he conseguido muy fácil gracias a un dinerito que agarré de la caja fuerte.
Mierda. Veo en su rostro la satisfacción de verme perder de esta manera tan simple. ¿Café envenenado? Joder. Sabía que Katya iba a hacer algo en mi contra, pero no pensé en esto. Es un método bastante sencillo para matar a alguien y muy efectivo, porque la otra persona ni lo sospechará.
ESTÁS LEYENDO
El karma de Duncan [+21] ✓
Romansa«El destino los volvió enemigos, porque si fueran aliados, juntos tendrían el control del mundo.» ¿O puede haber un amor oculto tras esa cortina de humo, llamada odio? El pasado sigue presente en ellos, recordando esa relación que tuvo un final trág...
![El karma de Duncan [+21] ✓](https://img.wattpad.com/cover/326374952-64-k994711.jpg)