Capítulo 56

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Anya Petrova

Despierto con mi mejor amigo a mi lado, pinchándome con su dedo índice en mi mejilla, para ver si estoy viva o no. Lo aparto con cierta brusquedad, despertándome molesta porque estaba durmiendo perfectamente, hasta que llegó él. Sus ojos cafés se quedan fijos a los míos, mostrando un ápice de preocupación.

—¿Qué hora es? —cuestiono, somnolienta.

—Las cinco de la tarde —informa, tomando asiento a mi lado—. Llevas durmiendo casi siete horas, creí que estabas muerta porque te zarandeé y no abrías los ojos.

—Casi, pero no —suspiro, incorporándome en la cama. Me quedo sentada, apoyándome en Alexei—. ¿Ya te contaron todo?

—Sí, Duncan me llamó para avisarme —responde, acariciando mi cabello rubio—. Lo malo ya pasó, Anya. No creo que quieras hablar sobre eso, ¿o sí?

—Pues no —admito—. ¿Dónde está él?

—Dijo que iba a ver a una tal Lys, pero eso ya fue hace una hora, así que estará a punto de llegar. ¿Tú estás bien?

—Solo me hacía falta dormir un poco después de las tensiones que han ocurrido a lo largo estos días. Y después de que la hija de puta de mi hermana me envenenara con ese café. Pero ella ya está muerta, así que doy por cerrado ese asunto.

Físicamente ya me encuentro mejor, con más energía tras haber descansado durante todas estas horas. La cama de Duncan resulta ser muy cómoda para dormir con facilidad y despertar como nueva. Termino levantándome, poniéndome en pie y dando un pequeño paseo por el cuarto, con la mirada clavada en mi móvil.

—Mierda, un mensaje de Boris —murmuro, leyendo lo que dice—. Creo que tenemos que hablar, Anya —lo leo en voz alta para que mi mejor amigo se entere.

—Dile que no tenéis que hablar nada, que está todo bastante aclarado —dice él—. Porque si tu hermana le envió ese vídeo... creo que no hay nada que comentar. Cualquier duda, ese vídeo lo responde. Igual y hasta le gustó... Quizás sea un voyeur de esos —ríe.

—Alexei, esto es serio. Voy a llamar a Boris para ver qué quiere, tú quédate callado —le ordeno, porque sé que cualquier palabra que salga de su boca, puede empeorar las cosas.

Marco el número de Boris, lo encuentro con facilidad en mi agenda de contactos. Espero a que descuelgue mientras dirijo mi mirada al exterior, viendo el coche de Duncan llegando a la casa. Suelto un suspiro de alivio al ver que está bien y que no le pasó nada durante el camino. Porque ahora nuestras vidas corren peligro en el exterior. Ahora la mafia alemana querrá cortar nuestras cabezas por engañarlos de esta manera.

—¿No tienes nada que decirme? —es la primera pregunta que hace Boris cuando él descuelga.

—Creo que ya sabes todas las respuestas.

—¿Desde cuándo estás con él?

—Después de su falsa muerte comencé a aliarme con Duncan —contesto, sincera—. Aunque ya habíamos follado una vez, antes de que sucediera eso. ¿En serio no sospechabas nada? ¿Tan ciego estás?

—No sospechaba nada porque confiaba en ti, Anya.

—Ese es el error de mucha gente, el confiar en alguien más. Boris, debes aprender que, en la vida, solo te tienes a ti mismo. ¿En serio pensaste que estaba enamorada de ti y que iba a casarme contigo porque te amaba? Eso nunca fue así. Siempre te vi como un mero objeto al que utilizar para tener más poder. Pero comprendí que... ya no quiero eso.

—¿Y qué quieres ahora?

—Destruiros a ti y a Marlene, para ser tranquilamente feliz con Duncan. Debí hacerlo desde un principio, sin alargar tanto las cosas. Y sé que vosotros queréis lo mismo después de enteraros de nuestras infidelidades, ¿verdad? Tenemos un odio mutuo y algo pendiente que resolver.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora