Capítulo 49

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Duncan Lombardi

Pensé que el plan que he improvisado se había ido a la mierda porque Marlene se fue del restaurante antes de lo previsto. Pero nada más llegar a casa, me llamó para que reanudáramos nuestra noche de reconciliación. Terminé accediendo, recogiéndola de nuevo en el portal de su casa para llevarla al hotel de la familia.

—¿Solucionaste ese problema? —le pregunto, entablando una breve conversación con ella.

—Casi —responde, tensándose—. No quiero hablar ahora de eso.

—Está bien. Espera aquí, hablaré con la recepcionista para ver qué habitación hay libre —le digo, sonriente—. También le pediré que nos lleven una copa de champán para celebrar nuestra reconciliación, ¿te parece bien?

Ella sonríe, asintiendo con la cabeza.

Camino junto a la recepcionista, al verme me saluda con la cabeza. Atiende a un par de clientes que hay delante de mí con una amable sonrisa en el rostro. Desvío mi mirada hacia Marlene, ella espera tranquilamente en una esquina, con la mirada clavada en su teléfono. Estará hablando con Boris sobre el susto que les dio Lys.

—¿Quiere una habitación, señor Lombardi? —pregunta la recepcionista.

—¿Cuál está libre?

—La sesenta y tres —me informa.

—Perfecto. —Ella me da las llaves del cuarto—. ¿Ya está de servicio Fred?

—Sí, acaba de entrar hace una media hora.

—Dile que vaya a esa habitación con lo que le pedí.

—Como usted diga —asiente.

—Gracias —le doy una sonrisa, antes de volver con Marlene.

Guarda el móvil cuando aparezco por su lado, dispuesta a seguirme hasta la habitación correspondiente. La tomo de su mano, fingiendo que me agrada mostrar este tipo de afecto con ella. Reconozco que ya no estoy tan tenso e incómodo como antes. Follar con Anya en el baño del restaurante me ayudó a relajarme en todos los sentidos posibles. Aunque perdí casi toda mi energía. Ahora tengo sueño y solo quiero dormirme.

—Es aquí —le digo a Marlene, deteniéndome frente a la habitación. Saco la llave, introduciéndola en el interior de la cerradura. Abro la puerta, dejando que sea ella quien pase primero.

—Es un cuarto bastante encantador —admite, mirándolo.

—Tiene unas buenas vistas —comento, dirigiéndome hacia la ventana—. Desde aquí se puede ver el mar —sonrío, desviando mi mirada hacia ella. Marlene también se acerca, mostrando una falsa sonrisa en su rostro. Ambos estamos fingiendo estar cómodos con el otro para llevar a cabo nuestros planes. Es lo único que tenemos en común.

Alguien llama a la puerta del cuarto. Sé que es Fred con las bebidas que le pedí. Lo atiendo, empujando al interior el carrito con el champán. Él me guiña un ojo antes de retirarse. Le doy una sonrisa de gratitud por el favor que me hizo. Vuelvo a cerrar la puerta, girándome hacia Marlene.

Tomo la botella de champán entre mis manos. Ya está abierta, de eso se encargó Fred. Sirvo ese líquido dorado en las copas de cristal, tendiéndole una a Marlene. La recibe encantada, chocándola contra la mía para celebrar nuestra nueva unión.

—Por nosotros —decimos a la vez.

Simulo que bebo un poco mientras ella toma toda la copa que le serví. El percance que tuvo minutos atrás le hace pedirme otra copa. Se podría decir que ahoga sus problemas en el alcohol, a pesar de estar embarazada. Supongo que el hijo que espera le importa una mierda, solo lo utilizará para atarme a ella.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora