Capítulo 4

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Anya Petrova

Cuando piensas en cómo es una mafia, te imaginas a gente vestida de negro, aportando las veinticuatro horas del día un arma para protegerse y atacar en caso de peligro. Personas frías, sin corazón, que no le temen a nada. Gente solitaria, seria y que no tiene nada que perder.

Algunos serán así.

Mis trabajadores no.

Ellos son todo lo contrario. Portan un buen humor, siempre andan bromeando y rara vez están serios. Sí, siempre tienen un arma por si ocurre algo inesperado. Pero no van vestidos de negro, cada uno va como quiere, vestido con ropa normal para pasar desapercibido. Algunos tienen grandes coches, otros no. Algunos tienen amigos y familia, otros estaban solos en el mundo y encontraron su gran familia aquí, en la mafia roja.

No los tratamos con dureza, solo cuando hace falta.

Si alguien se comporta de una manera extraña y sospechamos que puede ser un infiltrado de otra organización, nos encargamos severamente de él, o ella. Nunca se sabe de dónde puede venir una traición.

Ellos juraron fidelidad y deben cumplir ese juramento hasta la muerte. Quien entra, no sale de aquí. La única liberación posible es la muerte, ninguna más. Eso lo saben y es algo que aceptaron desde el primer día. Saben que sus vidas están en riesgo durante los trescientos sesenta y cinco días del año y las veinticuatro horas del día. No le temen a la muerte, pero la respetan.

¿Mi vida? Mi vida siempre ha estado en peligro desde el día en el que nací. Esa fue una de las principales razones por las que mi madre se separó de mi padre. Porque ponía en peligro su vida y la mía. Yo sé defenderme sola, pero mi madre nunca ha agarrado un arma en su vida. Además, la mayoría de los enemigos se fijan mucho más en la esposa que en el hijo. Ven a la esposa como una mujer débil y deciden atacarla para ocasionar un mayor daño.

Pero mi padre no lo ve así. A él le dolería mucho más mi muerte que la de mi madre. En parte porque el amor entre ellos dos ya se ha acabado, —como todo en la vida, ¿no?—. Y yo siempre estuve ahí, ayudando a mi padre en sus trabajos, queriendo ser como él en todos los aspectos. Ser fuerte, guerrera, pero tener buen corazón con quienes se lo merecen. Y, aunque lo vengativa y rencorosa lo he sacado de mi madre, en todo lo demás me parezco a mi padre.

Mi vista alcanza la fotografía colocada sobre la estantería, en ella estamos los cuatro, felices. Katya Petrova, mi hermana un año menor. La más buena, la más ingenua, la que nunca se vio metida en ningún problema. Bueno sí, encontrarse con Duncan Lombardi. Siento como algo dentro de mí arde con rabia, él me arrebató a mi hermana, la persona que tanto quería. Ella fue demasiado ilusa al creer sus palabras, al creerlo a él.

Katya no quería morir, pero él la mató a sangre fría. Tal y como le había entrenado su madre. Tengo el recuerdo grabado en mi mente, como sus ojos azules se clavaron en los míos y como disfrutó diciendo las tres palabras que me destrozaron en aquel instante: Katya está muerta.

Él la había matado y no mostró una sola pizca de arrepentimiento. Fue eso lo que me llenó de rabia y dolor, convirtiendo mis lágrimas en puro fuego.

Pero tras la muerte de mi hermana nos trasladamos a otro lugar. Mi padre quería borrar todo ese dolor cuanto antes, alejándonos de los recuerdos, alejándonos de dónde había ocurrido el daño. ¿Funcionó? No. Lo único que hizo fue aumentar mi sed de venganza contra Duncan. No podía dormir, estaba todo el día pensando en qué podía hacer para vengarme. Nunca encontré una respuesta, nunca pude hacer un buen plan. Así que decidí ser yo, destruirlo poco a poco, de manera improvisada. Si no se me adelantan, claro está.

¿Quién querría matarlo ayer? Pudo ser cualquiera, excepto yo. Eso es lo extraño.

Suena el timbre, mi mente piensa inmediatamente que es Alexei. El único amigo que tengo, el que ha estado ahí desde hace años, apoyándome toda mi vida. Abren la puerta por mí, dejándolo pasar a mi casa. Él me ve en el salón y toma asiento a mi lado, frunciendo el ceño al ver que no tengo la televisión encendida.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora