Capítulo 47

8.3K 711 59
                                        

Anya Petrova

Tuve que irme del hospital antes de lo previsto, dejando a Duncan cuidando de su hija. Boris me llamó, preguntándome dónde estaba y por qué no me encontraba en mi casa. Le mentí diciéndole que tuve que irme por un problema de la organización. No sé si me creyó o no porque le colgué después de decirle eso. Me despedí de Duncan y de la niña antes de volver a casa. Él no dijo nada, solo me deseó suerte con Boris, quien sigue siendo mi prometido.

Probablemente vino a mi casa a hablar de ello.

Querrá hablarme sobre ese pequeño evento para formalizar nuestro matrimonio antes de casarnos, como bien lo habló con esa falsa Marlene.

Al cruzar la puerta de mi casa, veo a Boris esperándome pacientemente mientras habla con mi padre. Él se mantiene frío, inexpresivo, sin querer darle ninguna señal de alerta al saber cuáles son los planes de Boris. Al verme sonríe, ignorando completamente al hombre de ojos verdes que está sentado en el sofá.

—¿Ya te ocupaste de ese asunto? —pregunta, siguiéndome la mentira que le conté a Boris.

—Sí, está todo controlado —asiento—. Buenos días, Boris. ¿Qué te trae por mi hogar? —cuestiono, mostrando una sonrisa encantadora—. Por cierto, antes de que te vayas —le digo a mi padre, deteniendo sus pasos—. Luego tenemos que hablar sobre lo que pasó, no es nada grave, pero es importante aclararlo.

—Está bien, hija. Llámame cuando acabes, yo tengo que tratar algunos asuntos pendientes sobre el negocio con Darek —su mirada recae en Boris, dándole una extraña sonrisa—. Espero verte otro día, Boris —pone una de sus manos en su hombro, apretándolo con fuerza—. Procura cuidar bien a mi hija, porque cualquier cosa que le suceda, será responsabilidad tuya —le aclara, marchándose después de decir esas palabras.

Después de todo lo que le conté a mi padre, es normal que no se fíe de Boris a estas alturas. Lo veo desaparecer tras la puerta de la casa, yendo a reunirse con Darek, como de costumbre. Boris se queda confuso tras las palabras de mi padre, me pregunta con la mirada a qué vino eso. Yo tan solo me encojo de hombros, sentándome a su lado.

—¿Para qué me llamaste con tanta urgencia, Boris? —le pregunto.

—No es un asunto urgente, solo necesitaba hablar contigo —me explica, mirándome fijamente con sus ojos verdes—. Nunca más hemos tocado el asunto de nuestro matrimonio después de lo que sucedió aquel día —comenta, esperando a que sea yo la que continúe hablando.

—Lo sé, necesitaba tiempo después de lo que le pasó a mi padre. Casi lo matan en la iglesia, Boris. Probablemente el objetivo principal era yo, no él. Y eso me hizo pensar en el peligro que corremos, cualquier persona querría atentar con nuestra vida un día como ese. Por eso quiero posponerlo lo más tarde posible, porque tengo miedo de que suceda algo así otra vez —le digo, mintiéndole en cada una de mis palabras.

—Lo comprendo, pero no debemos posponer más este acontecimiento tan importante en nuestras vidas —sonríe, agarrando mis dos manos—. Pensé en organizar un pequeño evento e invitar a gente cercana a nosotros para informarles de la nueva fecha de nuestra boda. He hablado con el señor Lombardi y dice que está dispuesto a casarnos en un par de semanas. No tiene una fecha cercana.

Asiento con la cabeza, mostrándome falsamente de acuerdo con él.

—En un par de semanas está bien que nos casemos —sonrío—. Y me parece ideal ese evento para comunicar a la gente cuándo vamos a casarnos. ¿Cuándo será?

—Este fin de semana —me informa y yo tomo nota mentalmente—. ¿Entonces no hay problema por nada? —pregunta, para asegurarse que todo está bien.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora