Capítulo 61

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Lys Dixon

Me deslizo por la cuerda que yo misma he colgado, notando como mis manos arden al descender con rapidez hasta el último piso. Me abalanzo hacia esa ventana, rompiéndola con mis pies y haciendo una entrada triunfal. Lástima que nadie me haya visto. Aparto todos los cristales rotos, poniéndome nuevamente en pie y avanzando hasta la planta menos uno, donde colocaron los artefactos explosivos.

Recargo el arma con las balas que me he encontrado en los cuerpos muertos, avanzando con facilidad hasta esas escaleras que bajan al sótano del edificio. Todo está hecho un asco, hay decenas de cuerpos muertos y sangre que se esparce por los suelos y paredes del lugar. Presto atención a todo lo que sucede a mi alrededor, actuando sigilosamente hasta descender por esas escaleras. Aquí todo está demasiado silencioso. Algo va a ir mal.

Enciendo las luces, buscando por todo este amplio lugar algún indicio de Boris.

—¿Dónde habéis colocado eso? —cuestiono en voz baja, por la radio.

«Planta menos uno, última puerta derecha.»

La localizo con facilidad. Evito pisar por esa zona, dando un amplio rodeo, abriendo todas las puertas de este lugar hasta encontrar a ese hombre. Sé que no ha salido y, si en las otras plantas no está, significa que está aquí el muy hijo de puta. Escondiéndose como una rata, como lo ha hecho durante toda su vida.

—Sé que estás aquí, Boris. Limítate a salir y a enfrentarte por una vez en tu vida —comunico, alzando mi tono de voz—. Tenemos varios asuntos pendientes, ¿no crees?

Detengo mis pasos al escuchar a alguien entrar al mismo lugar hacia donde estoy. Me giro con brusquedad, apuntándole con el arma. Me relajo al ver que se trata de mi falsa yo, es decir, Kalie Cooper. Con su mirada me pregunta si sé algo sobre Boris, yo tan solo me encojo de hombros, dándole a entender que no tengo ni puta idea de donde esté.

—¿Te encontraste con Duncan? ¿Sabes cómo está?

—Él está bien.

—¿Y Anya?

—Ella... no sé —confiesa—. Le dispararon y creo que está muerta. No lo sé con seguridad, no soy doctora, pero la vi muy mal. La bala perforaría uno de sus pulmones y, con la herida que tenía en el costado...

—Mierda —maldigo en voz alta, soltando un sonoro suspiro—. Bueno, atrapemos a ese hijo de puta antes de que se escape por algún lugar —digo, retomando el tema.

—¿Inspeccionaste el garaje? —pregunta.

Niego con la cabeza.

—Voy yo, tú quédate por aquí.

—Está bien —accedo, decidiendo inspeccionar el resto del lugar.

Veo como ella cruza una puerta que da a un lugar mucho más amplio, pero la cierra tras sí, dejándome sola en esta estancia tan silenciosa, en la que en cualquier momento puede aparecerme alguien.

«Estamos vigilando las dos salidas del edificio y todavía no se ha visto a Boris. Debe seguir ahí dentro.»

Sé que está aquí dentro, lo noto demasiado cerca. Avanzo hasta el cuarto de los explosivos, observando que los colocaron perfectamente tras unas cajas para que no sospechara y huyera de este sitio en cuanto lo pisara. Están bien ocultos, eso me alivia porque a la hora de atraerlo hacia aquí, será mucho más fácil que no escape de nuevo.

Escucho unos cuantos disparos cerca, pero no es arriba, sino en el garaje. El sonido del arma resuena por todo este lugar, haciendo un gran eco en el garaje que se encuentra. Espero que fuera Kalie quien disparara y no Boris, aunque a la hora de abrir esa puerta y descubrir la verdad, observo el cuerpo inerte de Kalie tirado en el suelo, rodeado de un gran charco de sangre.

El karma de Duncan [+21] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora