3/3
-¿A donde vamos?- pronuncié cuando pasó de largo el baño.
-A mi habitación, te ayudaré a divertirte.- dejó colocarse tras de mi y mordiendo levemente mi oreja. -¿Ya te arrepentiste?- negué, no lo había hecho.
Para ser exactos moría por esto.
Tomó mi manos y caminamos a la par por las escaleras, pero podía notarlo olerme y apegarse más a mi.
-Dame un beso ven aquí- dijo para halarme hasta el. Habíamos quedado de la misma altura, pues este estaba dos escalones abajo y sentía mi cuerpo desfallecer al sentir su lengua en mi boca. -Abre las piernas, te comeré justo aquí- apretaba mi trasero con fuerza y yo jadeaba en su boca. Era muy bueno en esto.
Lo vi arrodillarse, levantar mi tela y tomar una de mis piernas, la besó desde la pantorrilla hasta el muslo y luego sentí sus labios sobre mi intimidad.
-¡Ahh por lo magia!- era increíble esto.
Su lengua volvió a pasearse por todo el lugar y un sonoro gemido salió de mi, mis manos lo empuñaron, sostuve su suave cabello en mis manos y cerré los ojos para disfrutar su toque.
Escuché un carraspeó
Abrí los ojos de golpe al notar el olor de Min, y en efecto. Ahí estaba, frente a nosotros, nos veía con claro enojo y temí por mi, temí por el chico.
Me alejé de él pero cuando se puso de pie me coloqué frente a él, parecía querer matarlo. Y sería mi culpa.
Se supone que mi plan de darle celos se había venido abajo cuando lo vi disfrutar con otra, solo me dejé llevar y ahora alguien moriría por mi culpa.
-Quitate de en medio- negué frenéticamente.
Lo vi dar dos pasos hacia adelante y retrocedí, quien estaba tras mi cuerpo quería enfrentarlo, pero no sería justa la pelea. No ante una raza inmortal y una eterna, nunca lo sería. Solo los reyes hada eran inmortales.
-Véte de aquí Min- lo vi reír con sorna. Como pude guiaba tras mi espalda al otro escaleras arriba.
-Aléjate de el- negué
-Déjalo ir, déjalo ir y me iré contigo
-No tienes que irte con este imbecil, hazte a un lado por favor- pidió el chico de pelo rosa y negué.
-Te lastimará
-No preciosa. No solo voy a lastimarlo, lo mataré- quien estaba tras de mi se tensó al escuchar lo frío y tétrico de sus palabras.
-No puedes hacer esto, hiciste lo mismo hace rato y no te hice una escena.
-¿Así que es eso? Una venganza, hay una diferencia florecita. Lo que yo haga no es de tu interés, en cambio tu...- fingió pensarlo. -Tu debes mantener esas piernas cerradas hasta que sea yo quien las abra.
Sentí enojo en ese momento, mi cuerpo entero ardió en rabia. Y el mirarlo jactarse de mi me hizo enojar aún más.
Mis runas comenzaron a brillar en verde, eso no era posible. El blanco en ellas había desaparecido.
Cuando lo noté acercarse para tomar del cuello a quien ahora se refugiaba tras de mi levanté las manos por inercia y enredaderas aparecieron al instante.
Estas envolvieron el cuello y brazos de quien estaba frente mío -Corre- le dije al tercero y así lo hizo.
Corrió escaleras arriba.
Las rompió frente a mi y tomó esta vez mi cuello para apartarme pero no se lo permití. Sentí mi cuerpo ser estampado en la pared mientras el suyo de aprisionaba y su mano cortaba mi aire.
Mis enredaderas volvieron y entendí que mi poder había regresado. Lo distraje con estas e hice entrar una ventisca cual rompió el cristal de la ventana tras el.
Perdí el equilibrio en alguna parte del forrajeo y mis manos se movieron haciendo que se formara un pequeño tifón cual nos envolvió y guió hasta la ventana haciéndonos caer a ambos del quinto piso.
Esperaba el golpe, pero fue amortiguado por algo más.
Sentía mi cuerpo aprisionado, mis manos no podían moverse, y mi nariz estaba contra algo duro impidiéndome respirar con normalidad.
Lo escuché quejarse y mi agarre se aflojó, me separé de él quedando sentada sobre su regazo, parecía aturdido pero sus ojos me miraban con furia.
Giró ambos cuerpos estampándome sobre el suelo y quedando sobre mi
-¡¿VES LO IQE PROVOCAS MALDICIÓN?!- rugió contra mi rostro.
-No te enojes porque encontré a alguien dispuesto a darme lo que tú no.- ni siquiera yo sabía de donde habían salido esas palabras, pero al ver su rostro contraerse aún más me di por servida.
-Si desean nos vamos y cogen aquí- miré a mi lado buscando la voz de Namjoon y los chicos estaban ahí, las chicas se acercaban corriendo con rapidez.
-Nos vamos- se había levantado y tomado de la muñeca para levantarme de cuajo.
-No me iré
-Si vas a irte ¡Lo harás maldición! ¿O quieres que entre ahí y lo mate? ¿Eso quieres?- no respondí.
-Min, yo la llevo- hablo Namjoon acercándose a ambos.
-¡Es mía. Nadie va a tocarla!- haló de mi para arrastrarme por la calle y no voy a negar que en este momento estaba algo divertida por la situación.
Marie había ensanchado su sonrisa y Jenny y Jess se veían cómplices.
Cuando mi paso lo fastidió me subió sobre su hombro y adelantó así su paso.
-Desde que llegues te darás un baño, apestas a hada- dijo con desdén.
-A mi me gusta- una sonora nalgada resonó haciéndome doler el trasero en demasía.
-Me dan ganas de matarte- creo que es su forma de decirme que me ama.
.
ESTÁS LEYENDO
Dominio
Fiksi PenggemarElla huye de lo que se espera de ella, busca en el refugio. ¿Cómo puedes refugiarte en el mal? Sexto Libro de la Saga Paranormal Primer Libro: Gritó Lobo Segundo Libro: En Las Sombras Tercer Libro: Probar Cuarto Libro: Corre Quinto Libro: Te Atrapé...
