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Keyla

—¿Te respondió una historia? —me preguntó confundido el Feña. —¿Cuándo pasó eso?

Apoyé la cabeza en el hombro de mi mejor amigo, mientras la profe jefe llamaba para ver el tema de quienes estaban mal en las notas.

Los mejores días eran los jueves porque no hacíamos absolutamente nada.

—Ayer. —le dije. —Subí una historia con las chiquillas y me la respondió.

—¿Qué te dijo?

Ésta hueá era un interrogatorio.

—No sé. —se corrió, provocando qué casi me fuera de hocico contra el suelo. Ahueonao. —Es que me dió nervio ver.

—Que hueona eres, si no pasará nada. —me dijo. —Veámoslo ahora po'.

Ay que emoción.

—Ya bueno. —le dije y le pase mi celu para que el viera primero. —Apúrate.

—Ya voy oh. —desbloqueó mi celular y abrió la aplicación. —Dijo que estabai fea.

—Qué. —lo miré con decepción. —¿De verdad?

—Ná. —dijo riéndose.

—¡Ay hueón! —le pegué un charchazo en la cabeza. —Ya, dime que dice.

—Te está pidiendo el insta de la Gio. —me dijo. —A todo esto ¿Cuando llegó esa hueona? ayer la vi, pero no la saludé porque estaba con la otra pesá culiá.

Sentí decepción, estaba interesado en mi amiga.

Hasta ahí llegaron mis ilusiones que claramente me hice sola, el ex futuro padre de mis hijos estaba interesado en mi mejor amiga.

Las vueltas de la vida.

—No le digai así. —lo reté. —Tu erís igual de pesao' con ella, pareciera que ahí hay algo que no me quieres aceptar.

—Déjate de hablar hueás. —me pellizcó. —No hay nada, simplemente se me hace desagradable y a ella también le parezco desagradable.

—Ajá. —le dije y rodé los ojos. —¿Qué le respondo?

—Nada. —se encogió de hombros y se puso los audífonos. —Ignóralo.

Lo mismo que me dijo la Gio.

—Está bien. —respondí resignada.

—Amiguita. —llegué corriendo donde estaba la Danae y la abracé. —Te extrañé tanto.

Nos vimos ayer.

—Yo también. —me abrazó como si fuera un gato. —¿Al final que te dijo el hueas?

Hice una mueca. —Me pidió el Insta de la Gio.

—Puta la hueá. —me dijo y ofreció uno de los alfajores que vende. —Toma, para la decepción que constantemente nos hacen sentir los hombres y la humanidad.

Me reí. —Estai filosófica hoy día.

—Es que ando inspirada. —me dijo sonriendo inocentemente. —Mentira hueona, te necesito bonita y con la cara llena de risa para que me ayudes a vender todo esto.

Me mostró la bolsa donde tenía más de 50 alfajores a simple vista.

—¿Me estai usando como carnada? —le pregunté con la cara que hace Dwayne Johnson.

¿Escapémonos? Donde viven las historias. Descúbrelo ahora