Luciano
¿Que si lo venía venir? Claramente.
Desde el día uno supe que éste hueon empezaría a sentir hueas por la Keyla, lo confirme cuando empezó a huearla mucho más y lo re-confirme cuando la fue a ver a la casa.
Conozco tanto a mi sangre.
—¿No querís hablar, verdad? —le pregunté, mientras tomaba mi completo.
Negó. —Lo mejor sería alejarme.
Me zampé la mitad del completo de una y lo quedé mirando con todos los labios manchados con mayo y mostaza.
—Aprende a comer, hueon cochino. —me pasó una servilleta por la cara.
Parecía lija la hueá.
—¿Cómo que te vai a alejar? —le pregunté incrédulo. —¿Me estai hueando, verdad?
Negó.
—Sería lo mejor. —me dijo y me miró mal. —No hablís con la boca llena.
Tragué lo que me había echado a la boca y tomé bebida para que no se me secara la boca con lo que le iba a decir ahora.
—No, lo mejor sería que aceptarai tus hueas y te decidas a ser feliz. —le dije seriamente. —No podís estar toda tu vida huyendo de los sentimientos y evitando cualquier tipo de relación solo por miedo. —lo reté. —Afronta tus hueas y deja de echarle la culpa a tus papás de todo lo que te pasa porque ya estai bastante grande para asumir tus hueas y aprender de los errores de ellos.
Tensó la mandíbula y solo me miraba serio.
—si la Keyla te hace sentir cosas bonitas, vo' dale. —lo animé echándome otro pedazo de completo a la boca. —Deja de perderte oportunidades por tus miedos, deja de auto sabotear las hueas buenas que te puedan pasar. —le dije quitándole el vaso de bebida para que me prestara toda la atención . —Arriésgate y si no funciona aquí estaré yo con unos buenos completos para pasar las penas.
—¿Están comiendo completos sin nosotros malditas zorras? —se escuchó la voz de la Gio atrás de de nosotros. —Son como la callampa.
—Relaja la raja. —le dije riéndome. —Si les compramos a ustedes también.
Habíamos comprado una promo grande de papas, bebidas y completos para todos.
Me acordé que a la Gio no le gusta el tomate en los completos, así que el de ella lo pedí sin eso.
—Gracias. —se acercó a mi y me dió un beso en la mejilla.
Tomen nota chicos wuajaja.
—¿Como les fue con los gatos? —preguntó por primera vez en todo el día el Franco.
Estábamos en una mesa circular, al lado mío estaba la Gio y al lado de ella estaba la Danae con el Feña. Al frente mío estaba la Keyla y al lado de ella estaba el hueon de mi amigo.
—Bien. —respondió la Danae. —Firmamos los documentos en caso de que mueran en la operación la veterinaria no tiene la culpa, porque no les hicimos exámenes de sangre.
—Buena.
Lo único que se podía escuchar son los sonidos de las masticadas de los chiquillos, mientras comían y el sonido de las botellas express levantarse.
La Gio estaba mirando a la Keyla igual que la Danae y de vez en cuando se dedicaban miradas entre ellas, yo solo podía ver lo hermosa que era la mina que tenía al lado.
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¿Escapémonos?
Teen FictionUn capricho para él y una ilusión para ella, hasta que el capricho se convirtió en su más grande debilidad, mientras que para ella su ilusión se transformaba en realidad sin llegar a imaginar las consecuencias que tendría. ¿Que chucha podría salir...
