Fernando
Habíamos llegado hace como cinco minutos a la heladería y nadie hablaba nada, estábamos en una ambiente súper incómodo y raro.
—Sus pedidos. —la niña que nos estaba atendiendo nos llevó lo que habíamos pedido a la mesa. —Espero que lo disfruten.
—Gracias. —dijo la Keyla sin dejar de mirar a la Danae.
—Si ustedes fueran un animal ¿Qué animal serían? —preguntó rompiendo el silencio el Luciano.
Todos los quedamos mirando raro, pero fue el único que se animó a sacar un tema de conversación para hacer la salida improvisada mucho más llevadera.
—Me gustaría ser un gatito. —dijo la Gio mirando al Luciano. —Son tiernos y no hacen nada, mi especialidad.
Me reí. —Yo cacho que seria un león.
—Déjate po'. —me empezó a molestar la Danae. —Rey de la selva.
—Tenís pura envidia. —le dije. —Tú seriai una serpiente, por venenosa.
Me levantó el dedo de en medio y miramos al Franco y a la Keyla que los dos estaban sumidos en comerse el helado luego.
—Ya po' respondan. —les dije. —Yo creo que el Franco sería una pantera y la Keyla un oso perezoso.
Ninguno respondió. El Franco me miró con la cara culiá que siempre carga y la Keyla solo miraba al suelo.
¿Que huea habrá pasado?
—Igual sí. —dijo el Luciano. —Aunque la Keyla tiene más cara de oveja y el Franco tiene más cara de león.
Lo quedé mirando indignado.
—Lo siento amiguito, pero es la verdad.
—Soy copión culiao. —le alegó la Danae. —Pero, sabes concuerdo contigo porque me recuerda a algo.
La Gio la quedó mirando asustada y yo estaba más confundido con las hueas que estaban pasando acá, me fui un rato a hacer ejercicio y quedó la zorra.
—¿A qué? —habló porfin el Franco.
—Yo creo que el Luciano sería un mono. —habló la Gio desviando el tema.
—¿Cómo? —preguntó confundido el Luciano y todos nos reímos.
Por fin.
—Que inteligente eres amiga. —dijo riéndose la Keyla. —Yo creo que en verdad la Gio sería un delfín, la Danae un tigre, el Feña un canguro y el Franco un pájaro.
—¿Por qué estamos hablando esta hueá? — preguntó el Franco.
—Porque nadie hablaba y saqué un tema random para hablar. —se encogió de hombros el Luciano. —Un gracias no estaría nada mal.
—¿Quieren escuchar la historia de la vez que casi nos matan con mis primos en el sur?
—Sí. —dijo el Luciano mirándola atenta.
Miré en dirección de mi mejor amiga y el Franco quienes se estaban mirando como si estuvieran hablando por los ojos.
—Pesca po' hueón. —me dijo la Danae a la vez me tiraba una cucharada de helado. —Ay, perdón.
—Cagaste. —Agarré toda la bola de helado que tenía y le cayó en todo el hocico. —¡Ups!
Y así fue como empezamos una guerra de helado en pleno invierno y de como también nos echaron del local.
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¿Escapémonos?
Genç KurguUn capricho para él y una ilusión para ella, hasta que el capricho se convirtió en su más grande debilidad, mientras que para ella su ilusión se transformaba en realidad sin llegar a imaginar las consecuencias que tendría. ¿Que chucha podría salir...
