Graduación
narrador omnisciente
La mañana de noviembre estaba helada y sin una pizca de sol. Muchos se alegraban de no tener al sol caliente encima, mientras duraba la ceremonia, pero para el grupo de jóvenes que se había unido durante su último año de media era una mañana llena de pena, nostalgia y muy poca alegría.
Sabían que después de este día la Keyla se iría de sus vidas por un buen tiempo, si es que no se iba para siempre, ese era el gran temor que atormentaba a sus amigas quienes la abrazaban lo más que podían antes de empezar la ceremonia de graduación en el colegio.
—Estai hermosa amiga. —le dijo la Keyla a la Gio, mientras le echaba el pelo hacia atrás. —Parecís una princesa.
—Gracias amiga. —le respondió ella tirandose aire con las manos para que las lágrimas que tenía en los ojos no bajaran y arruinaran el maquillaje que se demoró mucho en hacer. —No puedo creer que llegó el día, están tan grandes.
La Danae se apoyó en el hombro de la Gio tratando de calmarla un poco, mientras a lo lejos visualizaban cómo entraban el Luciano con sus papás y el Feña con su primo chico, los papás de la Vale, la Vale y la Fiorella.
Después de enterarse que la Keyla se iba, el Feña decidió hablar bien con la Danae, pedirle perdón y pedirle que dejaran sus diferencias para estar la semana que quedaba con la Keyla, en grupo, como antes de que todo pasara. Así que, todo había vuelto a la respectiva normalidad después de todo.
—Hola mi amor. —le dijo el Luciano la Gio a la vez que la Danae corrió a darle un abrazo a su polola. —Te veís hermosa, no puedo creer la suerte que tengo.
La Gio le sonrió tiernamente y depositó un tierno besos en sus labios.
—Que pasa hija del sable. —saludó el Feña a la Gio y el Luciano lo quedó mirando mal. —Ya oh ¿Cómo estai Gigita?
—Cállate. —le dijo ésta antes de reír. Lo quedó mirando fijamente cuando la Valentina se apoyó en su brazo, mirándolo con adoración. —Se ven lindos juntos.
—Hola. —saludó tímidamente la Valentina mirando a todos. Era primera vez que compartía con los amigos de su pololo. —Se ven preciosas todas.
La Keyla le sonrió y le susurró algo a su mejor amigo en el oído que lo hizo sonreír apenado.
—Me alegra que éste simio te haya encontrado, Vale. —le dijo ella sonriéndole dulcemente. —Lo cuidarás muy bien cuando yo no esté.
El Fernando se quedó con la mirada perdida al mismo tiempo que a la Gio se le llenaron los ojos de lágrimas nuevamente, mientras el Luciano se le formaba una mueca triste en el rostro. La Valentina no podía entender lo que estaba pasando ni por qué todos se pusieron tan mal cuando la Keyla le había dicho eso, pero no quiso incomodar preguntando y menos en un día como este.
Mientras tanto en la casa del Franco.
—¡Franco! —le gritó su mamá enojada. —¡¿Estai listo?!
El Franco no tenía ningún ánimo para ir a la tal ceremonia porque no quería ver a la Keyla, él sabía que después de eso sería muy difícil que la volvería a ver, ya qué, se acabaría el colegio y muy pocas veces los chiquillos se reunían, debido a todo lo que había pasado. Aunque por otro lado estaba tranquilo porque sabía que el Daniel no iba a molestar más a la Keyla, pero de igual forma el sentimiento de vacío e infelicidad era algo que lo abrumaba demasiado.
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¿Escapémonos?
Novela JuvenilUn capricho para él y una ilusión para ella, hasta que el capricho se convirtió en su más grande debilidad, mientras que para ella su ilusión se transformaba en realidad sin llegar a imaginar las consecuencias que tendría. ¿Que chucha podría salir...
