Gio
—Hola hija. —mi papá se acercó a darme un beso. —¿Cómo está la mujer más linda de esta tierra?
Sonreí y lo abracé.
—Bien papito. —le pasé la fruta que había picado para el desayuno. —¿Cómo amaneciste hoy?
—Bien mi amor. —sonrió. —¿Ayer como te fue dónde la Nana?
Me reí, la Danae odia que le digan así, pero sólo aguanta que mi papá se lo diga.
—Bien, bañamos a sus gatos. —me eché el pan que me había hecho a la boca. —Tiene dos gatos más.
—¿No ha pensado en tener una fundación? — me preguntó, mientras tomaba un sorbo de su café. —Le iría re bien en eso.
Se lo diré.
—Gran idea. —sonreí. —Andas creativo hoy.
Miró su reloj y tomó un último sorbo de café.
—Voy tarde, te dejé plata por si quieres comprar algo más tarde.
—Oki. —le respondí media desanimada. —¿Llegas tarde?
—Sí. —se acercó a mí, para darme un beso en la frente. —No traigas extraños, llámame cualquier cosa y cuídate por favor Gio.
Asentí. —Tranqui, que te vaya bien.
—Te amo. —me dijo antes de salir rápido de la casa. —Ah, habla con tu mamá porfa, Gio.
La relación con mi papá era buena, desde que se fue del sur lo veo muchísimo más feliz y activo en su vida y es algo que me llena de felicidad. Mientras, que la relación con mi mamá es como las hueas desde que está con su nueva pareja, me cae como la hueas y mi mamá no acepta que me caiga mal.
Mis papás eran felices dentro de lo que yo veía, pero siempre me di cuenta que mi mamá le cortaba las alas a mi papá y se supone que cuando uno ama a alguien no hace eso, aunque igual hay muchos factores de los cuales nunca me enteré y tampoco pienso investigar más sobre eso.
Le hice cariño a la gatita que habíamos adoptado hace dos años más o menos, ella es mi wawa y la razón de mi vivir en Santiago. La Kali llegó en un momento muy malo y lo hizo muy bonito, mi abuelita había fallecido y a los días la Danae me dijo que habían botado unos gatos cerca de su casa y que si quería uno, hablé con mi papá para que nos quedáramos con uno, bueno, en realidad me arrodillé para que aceptara, pero eso es lo de menos. Ese mismo día fuimos a ver a los gatitos y ella se robó mi corazón siendo la más pesá y peleadora.
Me busca solo cuando quiere cariño o comida, es a la única que dejo que me trate como su sirviente.
Broma, aveces soy la sirviente de mis amiguitas.
—¿Quieres comida? —le pregunté, mientras que me mordía el celular para que le prestara atención.
Me maulló y siguió mordiendo mi celular.
Sí, tenía hambre.
Me levanté para servirle en su platito los granos de comida junto con un sobrecito de churus sabor pollo.
Don sus favoritos.
Le hice el último cariño y empecé a levantar la mesa para tener la casa ordenada, si mi casa o mi espacio está ordenado estoy en calma y serenidad.
❀ ❀ ❀
Había llamado a las chiquillas para que me acompañaran a buscar pega, pero la Danae tenía que llevar al Dewey al veterinario y la Keyla tenía que trabajar paseando perros, aunque me ofreció ayudarla y nos íbamos mitad y mitad con la paga, pero en verdad yo no paseo perros, ellos me pasean a mi y prefiero ahorrarme la humillación.
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¿Escapémonos?
Fiksi RemajaUn capricho para él y una ilusión para ella, hasta que el capricho se convirtió en su más grande debilidad, mientras que para ella su ilusión se transformaba en realidad sin llegar a imaginar las consecuencias que tendría. ¿Que chucha podría salir...
