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Franco

—Pobrecita la niña que paseó al Killua, éste perrito hizo que se cayera. —me dijo mi mamá, mientras le hacía cariño al Killua dejando que se acostara en mis piernas. —Hubieras visto cómo lo vino a dejar ayer.

—Si sé. —miré a mi vieja y me miró confundida. —Ayer venía para acá y caché que el Killua estaba en el parque.

—¿La conoces?

—Es la mejor amiga del Fernando, no sé si te acordai de él. —le dije y asintió. —Eso nomás.

—¿Y ella tiene que ver algo con qué llegaras tan tarde ayer? —me pregunto pasándome un vaso con jugo.

—El Killua empezó a jugar con ella e hizo que se doblara el pie. —le di un sorbo al vaso. —Me dió lastima y la ayudé.

—¿Te gusta?

pregunta ahueoná, con cuea la conozco.

—No, ni la conozco. —me encogí de hombros. haciéndome el hueón. —Solo arreglé lo que mi perro hizo.

—¿Vas a ir a la playa con nosotros? —negué y me miró confundida. —¿Por qué?

—No quiero jugar a ser la familia feliz. —me sinceré y le hice cariño a mi perro. —Ese jueguito solo lo haces tú y el patético que tienes como marido.

—Tenemos una reunión hoy en la casa. —me cambio el tema. —Estarás y no está en discusión.

—No me podís obligar. —la miré molesto.

El intenso azul de sus ojos chocaron con los míos en una batalla campal de quién miraba peor a quién.

—Sí, si puedo porque soy tu mamá. —llamó al Killua para que saliera al patio. —Ya estoy harta de que creas que te mandas solo, estarás en la reunión y punto.

—Esa hueá la hubieras pensado antes de irte y dejarme botao con el hueón que tengo como papá. —me paré y caminé hacia las escaleras. —Estaré en la hueá de reunión, pero después de eso no quiero que me hueís más.

La relación con mi mamá fue muy buena hasta que se fue y me dejó con mi papá. El cambio fue drástico cuando me enteré que se había casado de nuevo con un hueón que nunca en mi vida había visto, pero que tenía plata. Al pasar de los años mi mamá intentó que nuestra relación fuera más madre e hijo, pero es algo que no le ha resultado porque para que eso mejore está en el medio su pareja, que, para variar me cae como las hueas.

Entré a la pieza que mi mamá hizo que me arreglaran para cuando me viniera a quedar acá, obviamente su marido no estuvo de acuerdo porque según él, yo no soy de este tipo de vida, sino que me gusta estar callejeando.

No es mentira en todo caso.

Pero, vengo a ver a mi mamá cuando me lo pide, que es casi todos los fines de semana así que sí o sí tenía que tener un lugar donde dormir.

Me eché en la cama mirando al techo pensando en lo que había pasado ayer con la Keyla. Ella es una persona rara, pero en el buen sentido, es muy impredecible y bastante terca por lo que me he dado cuenta. Ayer me cagué de las risas muchas veces por su terquedad y la manera de estar siempre a la defensiva.

Es chora, pero chora al peo.

Aunque tengo que admitir que es muy bonita, más bonita de lo que es en Instagram o con uniforme. Ayer la pude detallar mucho mejor, su piel es muy suave y tiene una cintura muy pequeña, sus ojos cafés son del mismo tono que su pelo y su piel tiene rastros de bronceado por el sol veraniego, aparte de todo su personalidad es muy interesante.

¿Escapémonos? Donde viven las historias. Descúbrelo ahora