Tres días después.
Franco
—¿Qué estai haciendo acá? —me preguntó el marido de mi mamá. —¿No te quedó claro la última vez que te vi que no te quería ver cerca de tu mamá?
Lo miré y lo ignoré.
Estos días no he visto a la Keyla, he hablado con ella sí y se ha quedado en la casa de la Gio con las chiquillas, supongo que es lo mejor.
El Luciano salió ayer con la Gio, así qué, aproveche y la llamé para hablar mejor. Fue algo extraño, pero se sintió súper bien. Volviendo al Luciano, según él le está empezando a gustar, por otro lado veo cada vez más juntos al Feña y la Danae.
Al final sin querer hicimos un tres pa' tres.
—¡Mamá! —grité ignorando al personaje que tenía en frente.
—¿Qué pasó? —preguntó preocupada saliendo de la cocina.
Al verme quedó estática, sus ojos empezaron a cristalizarse, se tensó y por primera vez en su vida no sabía que hacer o que decirme.
—Le dije...
Dejé de escuchar lo que iba a decir el marido de mi mamá, caminé decidido en dirección de mi mamá antes de que pudiera arrepentirme, cuando la tuve en frente sonreí con nostalgia y por primera vez en mucho tiempo, le di un abrazo.
—Pero... —dijo su marido impresionado. —¿Te mandaste alguna cagá otra vez y te bajo el cargo de consciencia?
Me correspondió el abrazo cargado de amor y nostalgia, sentí como sus lágrimas bajaban poco a poco por sus mejillas, manchando mi poleron junto con eso, apareció un nudo en mi garganta que hace mucho tiempo no sentía.
—Déjanos solos, porfa. —le pedí al Roberto una vez que nos separamos. —Es la única hueá que te pido.
Mi mamá asintió accediendo a mi petición y el Roberto se fue de mala gana.
—Cualquier cosa gritas.
Ahueonao.
—Esperé tanto por esto. —me dijo acunando mi cara entre sus manos cálidas. —Me dejaste sin habla Franco, no sé qué decirte.
—Te quería pedir perdón, mamá. —empecé a hablar antes de que pudiera arrepentirme. Me miró con lágrimas en sus ojos, mientras acariciaba levemente mis mejillas. —Sé qué te he echado la culpa de todo lo qué pasó antes, pero también he sido súper egoísta al no ver lo que vivías con mi papá. —suspiré. —Pensaste que era lo mejor dejarme con mi papá porque no querías que creciera con la idea de que mi papá fuera malo, me costó mucho entenderlo, pero ahora me di cuenta que en verdad solo fuiste una víctima que cometió errores y aunque salí perjudicado, siempre buscaste mi bien y yo siempre me negaba.
—Hijo...
—Te mereces ésta vida. —apunté la casa en la que vivía. —Y todo lo bueno que te puede pasar, no merecías el desprecio que yo te hacía y mucho menos todas las discusiones estupidas donde te soltaba pura mierda de la boca. —la interrumpí. Por primera vez en mi vida estaba hablando de como me sentía y era algo tan liberador. —No quería tener resentimiento hacía ti mamá, nunca fue mi intención, por eso te quiero pedir perdón por todo lo que ha pasado, hiciste lo que pudiste con las herramientas que tenías y no fue justo que yo te pagara con tanto desprecio.
No me dijo nada, solo me atrajo hacía ella abrazándome con mucha fuerza, a la vez que plantaba un beso sonoro en mi cabeza.
—No me tienes porqué pedir perdón, hijo. —me habló entre sollozos. —Siempre entendí tus reacciones aunque dolieran, cometimos muchos errores, pero ya es tiempo para arreglar todo esto. —me dijo haciéndome cariño en el pelo. —Llevará tiempo, pero se que podemos reconstruir nuestra relación. Eres mi hijo Franco, te amo con todo lo que soy y no quiero perderte otra vez.
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¿Escapémonos?
Teen FictionUn capricho para él y una ilusión para ella, hasta que el capricho se convirtió en su más grande debilidad, mientras que para ella su ilusión se transformaba en realidad sin llegar a imaginar las consecuencias que tendría. ¿Que chucha podría salir...
