Georgia.
—Me gusta esto —susurra, dando pequeños besos en mi pecho—. Tu piel es tan suave.
Gimo sin inhibición, echando la cabeza hacia atrás. John suelta mi cadera y coge mis piernas para arrastrarme hacia abajo y dejarme bajo su cuerpo. Tenemos más comodidad.
El encaje pica en mi cuerpo y deseo que John lo termine de arrancar.
—John...
—Quiero que te quedes aquí todas las noches, ¿vale?
Asiento.
—Por dios, John. Eres muy...
—¿Muy qué? —su voz se escucha lejos de repente.
—Muy... —siento mis ojos pesados, comienzo a ver el rostro de John borroso, también lo veo alejarse y por inercia levanto mis brazos, intento alcanzarlo y...
—¡Georgia!
Joder.
Me sobresalto.
Mis ojos se abren y John no está sobre mí, no está besándome y mucho menos desnudo. Se encuentra a mi lado, con el ceño fruncido y a medio bostezar.
¿Qué? ¿Todo fue un sueño?
Sacudo la cabeza y levanto el edredón para ver mi cuerpo. Tengo un camisón y unas bravas negras. ¿Qué pasó? Apenas y se ve un destello de sol, pero es muy poco. No deben ser menos de las siete.
—Georgia —John sacude mi brazo—. ¿Qué pasa?
No quiero mirarlo, pero debo tragar mi vergüenza.
Lo miro apenas un poco y su cara de burla debería ser un delito.
—¿Dormí contigo?
—Sí. Vine a la habitación y te encontré dormida, vestida con un encaje negro.
—Pero... ¿no tuvimos sexo?
Niega.
—No. Te quité las prendas y busqué algo de ropa en tu dormitorio. Y ahora me has despertado.
Madre mía. Creí haber tenido sexo con John, pero resulta que me quedé dormida después de colocarme el encaje y venir aquí. Tuve un sueño húmedo con él y eso está muy mal.
Ayer estaba tan cansada que cuando toqué la cama, de inmediato me quedé dormida. Y admito que la cama de John es muy cómoda.
—¿Y por qué no me llevaste a mi habitación de nuevo?
Le echa un vistazo al ventanal, lo mira por unos segundos y luego se tumba sobre la cama otra vez.
—Quedan unas dos horas para que salga el sol. Quiero dormir de nuevo.
—Pero...
Abraza mi cintura y me arrastra hasta su cuerpo. Es muy grande y me cubre toda, también está caliente, en el buen sentido. John tiene unos grandes músculos y la verdad no tengo idea por donde abrazarle.
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Dulce Enigma
RomansDulce Enigma cuenta la historia de una estudiante de medicina y un empresario magnate. Ella decide estudiar su último año de medicina en Londres, sin saber que la estadía en ésta ciudad cambiará su vida para siempre. John Conner en un empresario mi...
