Capítulo 31

4.6K 340 54
                                        

Dedicado a Sarahí por su cumpleaños. ¡Te quiero! Te envío Besos y abrazos, bonita ❤️❤️

John Conner.

Los últimos días han sido una puta mierda. Nada ha mejorado y sí, Georgia está conmigo, ¿pero a qué precio? Es otra persona desde aquel día. No suele hablar como una cotorra, tampoco me cuenta su día, ni me hace preguntas. Eso es extraño viniendo de ella y sé que fue un momento traumático tener que ver cómo un hombre caía herido ante sus ojos, pero no pude contenerme, maldita sea. Ella piensa que Jasper está muerto, pero en realidad es que el muy maldito se encuentra en la camilla de un hospital, gracias a la golpiza que le propine.

¿El balazo? Falso. Era un arma de repuesto, algo que necesitaba para asustar al cobarde de Jasper. Lo que disparé en realidad fue un puto bardo que lo durmió lo suficiente como para darle una buena golpiza en cuanto estuviera consiente.

Vi a Jasper y lo primero que venía a mi cabeza eran alertas rojas. Lo quería muerto por haber golpeado y secuestrado a mi mujer. Georgia no tenía que ver eso y me arrepiento por no haber guardado la calma. No debí mentirle a mi mujer al decirle que Jasper está muerto, puse en riesgo la salud de mi hija y la de Georgia. Por eso hoy pienso contarle todo.

No la he pasado muy bien con la policía, de hecho fue Franco quien arregló todo, asegurando que Georgia sufrió terribles traumas y que golpear a Jasper fue en defensa propia, gracias a su comportamiento violento. La verdad no tengo muy claro cómo le hizo para zafarse tan rápido de eso, pero lo hizo y es una carga menos. No niego que aún me tiembla la mano cundo recuerdo todo lo qué pasó, sin embargo no me afecta lo suficiente. Al contrario, es un alivio saber que esa escoria no molestará de nuevo a mi familia. Me encargaré de que se pudra en la cárcel como lo merece.

Lo que necesito ahora es mantener a Georgia tranquila. El viaje a Italia se retrasó por los malditos problemas legales con respecto a Jasper y Sergio, y ahora que pudimos arreglarlo, es Georgia quien no quiere salir del país.

Me arrepiento como la mierda por lo qué hice y por haber actuado de esa manera.

Jack se ha encargado de cuidarla y gracias a Dios Victoria se encuentra en perfecto estado. Lo único que no me gusta y que no estaré de acuerdo es en...

—Solo es un baño, John.

—No. No quiero tus manos sobre Georgia.

—No quiere ducharse sola y tampoco está en condiciones. Tiene un gran resfriado y es necesario que la ayude.

—Puedo hacerlo yo.

—Se niega.

—Es imposible. Soy su esposo.

—Señor, no voy a dejarlo pasar.

—Quítate.

Le doy un empujón y me adentro al baño. Georgia está de espaldas, peinando su cabello en el espejo. Se encuentra totalmente desnuda y aprieto mis puños de solo pensar que Jack vería todo este monumento. No lo dudo, cambiaria de bando en segundos. No puedo imaginar a nadie más viendo u tocando lo que es mío.

Ella encuentra mirada conmigo en el espejo y no sonríe. Esperaba eso, una sonrisa.

—¿Que pasa?

La abrazo por detrás y suspira.

—Me siento agotada. No puedo esperar a que Victoria nazca.

—Falta poco.

—Ajá.

—¿Por qué no quieres que te ayude con el baño?

—No quería molestarte.

Musita apenas en un hilo de voz.

Dulce EnigmaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora