Mayte se la pasaba fuera de casa en la medida de lo posible odiaba hablar a Fernanda y su hermana acerca de los preparativos de la boda, aunque una tarde todo colisiono los sentimientos de ambas pues Mayte había ido a aquella plaza que fue cuando n Fernanda y compartieron sus dolores del corazón, estaba en la terraza tomando un café y recordando aquel momento que compartió con la morena, aunque alguien la saco de sus pensamientos.
???: ¿Estás bien May? – le sujeta el hombro.
Mayte: ¿Fernanda? – la mujer rio.
???: No soy Claudia su gemela, recuerdas nos vimos en la fiesta de compromiso de mi hermana – dijo esto último con amargura.
Mayte: Lo siento estoy acostumbrada a que sea Fer, vivimos en su casa a final de cuentas – rio nerviosa.
Claudia: Puedo – jalo la silla.
Mayte: Si claro – asintió con la cabeza.
Claudia: Gracias – sonrió – sabes Fer y yo venimos aquí a pensar con claridad acerca de las cosas que pasan en nuestras vidas – cerro los ojos.
Mayte: Bueno no sabía que venías con Fer, pero si me contó que venía a meditar – May la mira.
Claudia: Sabes el amor no puede ser correspondido – suspiro con tristeza.
Mayte: ¿Por qué lo dices? – suda frío pues pensó que ella ya sabía algo de la relación de Fernanda y ella.
Claudia: Yo amo a alguien, pero el ama a alguien más y aunque se que su amor es correspondido no puedo dejar de pensar en el, lo amo y nadie va a cambiar eso, tal vez con el tiempo deje de doler, pero mis sentimientos nunca cambiaran – sus lágrimas comenzaron a salir.
Mayte: Se cómo te sientes – le toma la mano – estoy en el mismo predicamento, pero el mío es peor porque se que el… – hizo una breve pausa pues estaba por decir ella – me ama pero se debe casar si o si – suspiro triste.
Claudia: May somos hermanas de dolor se acercó y la abrazo y Mayte al estar en esas circunstancias con alguien que era idéntica a Fernanda se perdió en sus pensamientos y sonrió con ternura.
En ese preciso momento Fernanda e Isabel iban entrando a la terraza con una charola que contenía dos cafés y dos rebanadas de un pastel, venían hablando con alegría mientras cargaban algunas bolsas, se sentaron en una mesa y se disponían a seguir hablando hasta que Isabel vio a lo lejos a Mayte, aunque realmente dudaba de si era su hermana, pues cuando le pidió que las acompañará dijo que tenía mucho trabajo.
Isabel: ¿Esa es May? – señaló y Fernanda volteo a verla, rápidamente se levantó molesta de verla tan cariñosa con aquella mujer que no sabía que era su misma hermana.
Fernanda: Así que por eso no nos quisiste acompañar a Isabel y a mi – ambas mujeres se separaron del abrazo y Fernanda pudo ver a su hermana y no supo cómo reaccionar si molesta por los celos o nerviosa por su actitud que estaba fuera de si.
Mayte: Mira Fernanda no tengo porque darte explicaciones y si quieres la verdad no me apetecía acompañarte – se levantó molesta.
Fernanda: Claro y ahora buscas consuelo, pero porque con mi hermana – le susurró.
Mayte: Piensa lo que quieras – tomo su bolsa para irse – nos vemos Claudia tal vez en otra ocasión podemos charlar a gusto – salió de la tienda molesta y Fernanda fue tras ella, Isabel se acercó con Claudia que estaba de desconcertada al igual.
Fernanda: Todavía no hemos terminado – llegan a los sanitarios y la jala del brazo.
Mayte: Suéltame – jala su brazo.
Fernanda: ¿Qué hacías con mi hermana bastante cariñosa por cierto? – se cruza de brazos molesta.
Mayte: No es asunto tuyo, pero para tu información solo estábamos hablando no es lo que tú desquiciada mente está pesando – la confronta molesta.
Fernanda: No hagas cosas que parecen buenas Teresa – la acorrala en la pared.
Mayte: Lo que yo haga y dejé de hacer no te debe importar – la mira a los ojos y sin dudarlo unen sus labios, las manos de la rubia van a la nuca de la morena para profundizar el beso, mientras que las manos de Fernanda se dirigen a la parte trasera de la bajita y da un fuerte apretón a su parte trasera que hace que Mayte lance un gemido ahogado por los labios de su acompañante.
Fernanda: Te quiero lejos de ella – se separa de sus labios para comenzar a bajar sus besos por el cuello.
Mayte: No Fer esto no está bien tu te vas a casar dentro de una semana y no puedes engañar a tu prometido así y mucho menos jugar así conmigo – se separó de Fernanda – te amo pero no podemos estar juntas, deja de torturarme así – la rubia salió del baño dejando a Fernanda con un agujero en el corazón.
Por otro lado en la ciudad de México Ilse había conseguido un apartamento para vivir y finalmente dejar a la pareja, aunque Marian estuvo muy insistente de que se fuera a vivir con ella, la rubia aún no se sentía lista pues era una relación tan linda casi como en un cuento de hadas que no quería arruinarlo tan pronto, pues no quería destrozar esto tan bonito que habían construido, así que Marian mínimo le pidió una semana para ver si le gustaba o no, Ilse después de tanta insistencia accedió antes de comprometerse con el departamento ya que ni ella misma sabía si le terminaría gustando.
Ya llevaban la semana casi completa donde la rubia finalmente le contó todo sobre Mayte e incluso lo que había hecho, tenía el temor de que ella se alejara y Marian aunque se horrorizo con lo que le hizo , al igual supo comprenderla sin duda alguna esa semana había sido muy aprovechada para conocer más de una de la otra, por desgracia ya solo les quedaba una última noche antes de saber el veredicto de la rubia, aunque Marian tenía un plan para está última noche sin duda alguna sería una incrucijada para la joven Ilse, peros sin duda alguna su mente la ayudo a tomar la mejor decisión, era un sábado por la noche y Ilse tenía que ir al restaurante junto a Marian, eran algo discretas a consejo de Mildred ya que en estos tiempos no era la mejor opción ser tan abiertas conforme a su relación el mundo aún no estaba lo suficientemente listo.
Esa noche Ilse estaba sentada en su camerino guardando sus cosas pues ya había acabado su jornada, pero unos envolventes brazos la tomaron por sorpresa, aunque al percatarse de que era Marian sonrió y cerro los ojos con una paz que nunca había podido sentir.
Ilse: Ya casi termino – abrió los ojos para mirar a Marian.
Marian: Bien porque te tengo una sorpresa cariño – acaricio su mejilla.
Ilse: Ah si muñeca – se volteo para verla.
Marian: Si así que apúrate ya que la noche es joven, pero tampoco abuses – le dio un beso e Ilse siguió acomodando sus cosas hasta que salieron y llegaron al departamento de Marian, pero cuando Ilse se disponía a abrir la puerta su novia la detuvo – espera – saco de su bolsa una venda.
Ilse: Marian ¿Qué planeas? – le pregunto en tono de picardía.
Marian: Muchas cosas – le dio un beso en el lóbulo de su oído – pero ahora acata las reglas – le vendo los ojos.
Ilse: Solo no me vayas a comer – rio y sin más abrió la habitación y adentro a su novia poco a poco – huele a vainilla volteo a los lados aunque no podía ver nada.
Marian: Tranquila te prometo que está noche no pasará nada que tú no quieras – sonrió y poco a poco le quitó la venda, así Ilse pudo ver la recamara de Marian repleta de velas y pétalos de rosa, además de una botella de vino, unos chocolates y jarabe de chocolate.
Continuará……………………..
Esto se va a descontrolar 😶
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Con tu amor
RomanceCuando todos creen que tienes una vida perfecta no ven más hay de la fachada y esto lo sabía muy bien Mayte Lascuráin ya que lo vivía en carne propia, pero el toparse con su jefa Ilse Olivo no la ayudo más que destruir lo poco que la hacía feliz por...
