Cuando todos creen que tienes una vida perfecta no ven más hay de la fachada y esto lo sabía muy bien Mayte Lascuráin ya que lo vivía en carne propia, pero el toparse con su jefa Ilse Olivo no la ayudo más que destruir lo poco que la hacía feliz por...
Ilse dejo pasar unos días antes de hablar con Mildred acerca de que quería conservar su trabajo, llegó y rápidamente fue llevada a la oficina de su jefa, al entrar Mildred la invitó a tomar asiento, Ilse agradeció y se sentó.
Mildred: ¿Cómo estás? - la mira.
Ilse: Aún la extraño, pero no puedo detenerme, ella hubiera querido que siguiera adelante - sonrió.
Mildred: En eso tienes razón - abrió uno los cajones de su escritorio - recuerdas que te dije que no te preocuparas del por que Marian había salido esa tarde - Ilse asintió - ella quería darte esto - le dio una pequeña caja rosa - quería formalizar contigo de una manera simbólica - la güera no aguanto la curiosidad al oír esas palabras y abrió la cajita, al ver su interior soltó unas lágrimas - ella ese día no siquiera paso a recogerlo con el joyero.
No era más que un anillo plateado con un pequeño corazón rojo, ahora entendía los nervios de su novia antes de irse esa tarde, Ilse cerro la cajita y paso sus manos por sus ojos para secar las lágrimas, Mildred le dio su tiempo pues sabía que aún no era el final de las noticias que le tenía en ese día, la güera se calmo finalmente y aclaro su garganta para hacerle saber a su jefa que podía proseguir.
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Mildred: Se que es una noticia fuerte por eso no te dije nada ese día, de por sí tenías tu plato de emociones lleno y no es por querer agregar más limón a la herida, pero hay más - Ilse alzó la mirada - verás yo la ayude a escribir una carta que te la daría junto con el anillo, esa carta desafortunadamente no sé dónde la pido haber dejado ella, pero tengo esto - saco de su cajón unas 3 hojas arrugadas - son los borradores de la carta, la tercera casi no cambio con la que te iba entregar, solo que en la otra tenía más cosas.
Ilse: ¿Puedo leerlas? - Mildred asintió entregándole las cartas.
Mildred: Te dejare a solas para que puedas leerlas - se salió de su oficina e Ilse tomo la primera carta y la leyó.
Carta 1:
Cariño tu sabes que eres lo que más quiero, de verdad no sé qui hice para merecerte, se que no eres perfecta y yo tampoco lo soy, ahora bien solo se....
Ilse no pudo evitar las lágrimas, sabía que tenía sus pensamientos revueltos en este primer intento, sin embargo sus palabras le llegaron, paso a la siguiente carta.
Carta 2:
Querida sabes estos últimos meses no se que me a pasado contigo solo puedo decir que me enamore rotundamente de ti y no quiero soltarte nunca más, quiero despertar a tu lado, abrazadas incluso si hubiéramos dormido enojadas buscaría la forma de cambiar tu humor y siempre daría mi brazo a torcer, porque lo que menos quiero es estar lejos de ti, molestas y odiándonos, cuando podríamos estar dándonos amor...
Ilse solo paso a la última carta secándose unas cuantas lágrimas en proceso, la leyó y en efecto era la carta más completa, pero la que más le desgarro el corazón.
Carta 3:
Sabes si tuviera que vivir todo lo malo de mi vida con tal de llegar a este momento, lo haría sin pensar, desde que te vi algo me llamo la atención de ti, tal vez en principio tu belleza, pero luego tus ojos y el ver cómo cada noche lágrimas desbordaban tus ojos tras cantar, yo no sabía quién te había hecho tanto daño, ahora se que fue lo contrario, eso sí yo no pienso juzgarte ya que yo no soy nadie para hacerlo, se que en principio cuando te bese tuviste miedo al igual que yo, luego no estuviste convencida de este sentimiento, aún así te arriésgate.
No sabes lo mucho que te lo agradezco porque ahora se que tu me amas a mi, ahora se que puedo estar segura de este paso que voy hacer, aquí en este preciso momento que tú lees esto, yo esto frente a ti con un anillo prometiéndote que este es el símbolo de nuestro amor que espero perdura hasta el final de nuestras vidas, porque quiero despertar cada mañana a tu lado, abrazadas mientras los primeros rayos del sol se asoman a nuestra ventana y despertar con un "buenos días mi amor" para después fundirnos en un beso y demostrarnos lo mucho que no amamos, eres mi pilar más importante querida, te amo.
Ilse al acabar de leer esto abrazo la carta contra su pecho pues sentía un dolor muy fuerte que nunca creyó volver a experimentar se sentía igual que cuando Mayte se fue, pensar que no la iba volver a ver, solo que aquí no había esperanzas de que Marian regresará y eso lo sabía ella muy bien, tal vez sería el pesar más grande con el que debería cargar ahora, en su mente pensó que tal vez este fue su castigo por todo lo que le hizo a Mayte, no supo cuánto tiempo pasó, pero cuando alzó la vista se seco las lágrimas y guardo las cartas junto el anillo en su bolsa, salió de la oficina de su jefa para ir al sanitario a echarse agua en la cara.
Por otro lado de la ciudad estaba Mayte en su vieja universidad para realizar los trámites y pago correspondiente para hacer una maestría en psicología, ya que con lo que logro ahorrar en España le alcanzaba para pagar la inscripción y tal vez una parte de los libros que se le pidieran a lo largo de esta, aún así estaba viendo la posibilidad de encontrar un trabajo de lo que fuese, mientras esperaba se puso a ver en el periódico observo que se buscaba una mesera en un restaurante que lo que más le llamo la atención fue el sueldo 500 pesos por noche, no lo pensó mucho ya que al salir de los trámites de su escuela fue a ese restaurante.
Ilse al estar más calmada volvió a la oficina donde estaba Mildred esperándola, se sentó de nuevo y Mildred le regaló una débil sonrisa.
Mildred: Se que es difícil, pero tenía que decírtelo.
Ilse: Hiciste bien, duele, no obstante lo necesitaba - suspiro.
Mildred: Ilse acerca de tu trabajo aún lo tienes, pero entiendo si no quieres regresar a trabajar... - fue interrumpida.
Ilse: Quiero volver, sabes cuándo entre aquí a trabajar tampoco estaba bien por lo que te puedo decir que el cantar me ayuda a desahogarme, así que con todo mi ser estoy dispuesta a volver hoy mismo si tú gustas - Mildred sonrió.
Mildred: Yo encantada - sonrió - solo que por ahora sera pistas de audio ya que bu...
Ilse: Lo se el piano debe esperar, me dio mucho gusto verte - se levantó del asiento - por cierto puedo quedarme...
Mildred: Claro no tienes ni porque preguntar, entonces ¿nos vemos está noche? - la güera asintió y se despidieron, justo cuando estaba por irse alguien llamo a la puerta.
Mesera: Disculpe que la moleste señorita Villafañe, pero una chica está aquí afuera para ver si aún está disponible la vacante de mesera.
Mildred: Déjela pasar, bueno entonces te veo en un rato - Ilse se levantó y cuando está por abrir la puerta está se abrió y dejó ver a Mayte, Ilse no dijo nada y solo salió de ahí pues aún sentía vergüenza de verla a la cara, Mayte quería hablar con ella, ahora bien no podía dejar está oportunidad tirada así que primero se dedicó a su entrevista para después irla a buscar a casa de su amiga - mira voy a ser franca contigo el puesto de mesera ya lo ocupo alguien más, aún hay una vacante, pero ¿Sabes tocar el piano?
Mayte: La verdad solo se lo básico - suspiro.
Mildred: ¿Cantar?
Mayte: Si - sonrió.
Mildred: Bien pues necesito una corista no sé si te interese, el sueldo es mejor que el de una mesera y solo son 5 horas de trabajo ¿Qué dices?, Mayte lo pensó y supo que le convendría más.
Mayte: Acepto - estiró su mano.
Mildred: Bien solo que hoy te necesito a las 8 de la noche o un poco antes para que te arregles y coloques el vestuario - Mayte asintió - bien puedes retirarte.
Mayte: Gracias por la oportunidad - se fue a buscar a Ilse casi corriendo, no sabía el porque lo hacía, pero algo dentro de ella sabía que algo no estaba bien.