CAPÍTULO 33

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TODA MÍA, TODO TUYO Y...

Masón Greco

— ¿Lista? — pregunto mientras detallo a la mujer que observa su figura a través del espejo.

— Nací lista — contesta con sus icónicos dotes de superioridad, a lo cual ruedo los ojos escondiendo el orgullo de que sea una egocéntrica de mierda.

— Podría hacer pedazos ese vestido y follarte justo en esa cama — señalo con mi mirada a la cómoda área en donde, además de dormir con ella, disfruto el hecho de copular de una manera exótica.

— Lo deseo demasiado — avanza lentamente quedando a escasos centímetros de mi figura — ansió que me folles tan duro — acaricia mi pecho logrando que mi cuerpo se tense bajo su tacto — últimamente estoy tan necesitada de ti — toma con posesividad mi mentón — siempre mojada para ti...

No dejo que termine la oración porque avasallo su boca con urgencia, mis manos tocan toda su suculenta carne y ella no se niega a que la toma de su melena y la hale con fuerza para profundizar el beso, sus palabras calientes me ponen a palpitar la verga de una manera incoherente.

Tomo su trasero alzándola y llevándola a la cama, acaricio los muslos que tanto me encantan y dejo un sendero de besos, suelta un suspiro sediento y su sinfonía jadeosa es el incentivo para que prosiga con la actividad de complacer su dulce intimidad, separo sus piernas exponiéndola ante mí, arremangado el vestido que la hace ver como una diosa, me tomo unos segundos para admirar el coño que siempre me recibe, se sujeta de las sábanas cuando aparto el encaje acariciando su hinchado botón.

— ¿Necesitas que te toque aquí? — froto su clítoris lentamente vulnerándola y se inmuta a contestarme — ¿respóndeme mi amor? — gime y aumento la velocidad del frote.

— Sí... BosVer — me coloco a su nivel buscando la mirada manipuladora que tanto me doblega.

— ¿Te gusta que tu BosVer te toque? — inicio el excitante intercambio de miradas y ver ese azul oscurecer por la satisfacción de mis dedos contra la jugosa carne que desea correrse a chorros, me hace ser el esclavo de su reinado.

— Sí... — adentro dos dedos de golpe y se aferra a mi brazo cuando arremeto contra ella, no dejo que desista la mirada y sus labios se entre abren extasiados.

Sus uñas arañan mi brazo mientras que su otra mano se sumerge encima de la mía, toma el control de los movimientos y me enseña de la manera que quiere que mis dedos la follen, bajo la fuerza de mi mano y dejo que ella la maneje a su gusto.

— No pares... — abre más las piernas y se incrusta mis dedos sin misericordia, sumergiéndolos en la profundidad de su caliente coño, sus caderas se sincronizan con la brusquedad de su necesidad, su respiración se exalta y cierra los ojos, perdida en el éxtasis de la masturbación, no desisto, dejo que siga, que se folle mis dedos cuantas veces quiera, me encanta tocar a la mujer que tanto me enloquece.

Gime con continuidad y mis dedos se empapan de más cuando se libera sobre mi mano, beso sus labios mezclando su lengua con la mía, toma mi cuello y hace una maniobra que me deja bajo ella, su entre pierna choca con mi abundante verga, y se frota como una ninfómana.

— Me montas como una puta diosa, mi amor... — jadeo cuando sus manos se aferran a mi pecho mientras ella no deja de gemir como una demente.

— No quiero salir de casa... — musita sobre mí y aprieto sus muslos cuando mi cuerpo recibe los indicios del orgasmo.

— No te vayas, no así de necesitada — el derrame me delata y me vacío en ella, se inclina agotada y su frente queda junto a la mía, las respiraciones son insaciables y sus labios rozan los míos.

ᴛᴏᴅᴀ ᴍÍᴀ ʏ ᴛᴏᴅᴏ ᴛᴜʏᴏDonde viven las historias. Descúbrelo ahora