Capitulo treinta y tres (parte 1)

594 43 94
                                        

—Dios mío. Me comería ahora mismo un bote entero de pepinillos. ¡Y tortitas!, con chocolate fundido.— Dijo Hanna casi relamiendo sus labios.

Era bastante temprano, una brisa fresca ondeaba los cabellos aquella mañana. Nisiquiera había salido el sol por completo, pero las aves revoloteaban ante los primeros rayos del día.

—Quizás te prepare unas cuantas cuando volvamos.—Respondió Niall apretando las mejillas de la embarazada.

—Pero con pepinillos por encima.

—Ni hablar.—Respondió con una dulce sonrisa, depositando un beso en los labios de la joven.

—A vosotros dos se os van a caer los dientes de tanta dulzura.—Se quejó Chuck. No soportaba aquella parejita ni un solo segundo más.—¿Y dónde coño están el príncipe y la princesa del reino?.

Buscó a Harry y a Louis con la mirada, el grupo estaba listo para partir. Sujetaban sus armas, cargaban sus mochilas y pisaban el asfalto de la carretera dispuestos a continuarla, sin embargo, aún faltaban ellos dos. Silbó llevando dos dedos a su boca para atraer la atención de aquellos dos. Louis se dejó ver, recolocándose la ropa. Hizo un gesto con su mano, indicando que estarían con ellos en un santiamén.

Louis al igual que Harry se terminaba de abrochar el pantalón.

—Veo que te has levantado mejor.—Respondió el rizado subiéndose la cremallera del pantalón. Aún tenía la respiración algo alterada.

—Tener sexo contigo es terapéutico—Dijo con una sonrisa socarrona. Después le regaló un guiño travieso.

—Súbete la cremallera del pantalón antes de que alguien más te vea los calzoncillos—Obvió el guiño. Después buscó sus cosas.

Tan solo pasaron unos minutos, Louis observaba el walkie ensimismado, mientras que Harry le sacaba brillo a su cuchillo con su camiseta. Una vez vio su reflejo en la hoja afilada, volvió a enfundarlo en su cinturón. Después se puso frente a Louis, le observó mientras recogía su mata de rizos rebeldes en un moño despeinado.

—¿Alguna novedad?—Preguntó señalado con la barbilla el Walkie Talkie que Louis sostenía entre sus manos.

El ojiazul suspiró. Alzó sus hombros a la vez que infló su pecho, y los volvió a dejar caer mientras negaba con la cabeza.

—Creo que este trasto se ha quedado sin batería.—Tras aquello, ambos hicieron silencio.—Me pregunto cómo le irá a Liam en el pueblo.

—Es un tío ingenioso. Se las apañará bien.— Sin embargo, Harry podía observar como a Louis algo más le rondaba la cabeza. Parecía ciertamente preocupado.—¿Pasa algo?, estás raro de cojones.

—Es una estupidez— Respondió intentando quitarle gravedad al asunto. Sin embargo, no era suficiente respuesta para el rizado.—Anoche soñé que las cosas se salían de control en el pueblo y aquí...— observó el walkie entre sus manos, viajando de una hacía la otra —soñé que me mordían, que te mordían... en el cuello. Que mordían a todos. Soñé que el pueblo era arrastrado por una ola gigante y no podía hacer nada para impedirlo.

—El pueblo está bien y yo estoy bien—Dijo Harry estirando de su camiseta dejando ver su cuello en perfecto estado—y tú estás bien. Tan solo era una pesadilla.

Louis asintió con los labios apretados en una leve sonrisa.

—Sí. Está todo bien. Tienes razón— Se convenció frunciendo el ceño y sacudiendo su cabeza.

—Ahora levanta. Nos están esperando.

Louis obedeció y sin más, ambos trotaron por mitad de aquel amplio campo hasta llegar junto al resto.

𝚃𝚑𝚎 𝚠𝚘𝚛𝚕𝚍'𝚜 𝚗𝚘𝚝 𝚜𝚊𝚏𝚎 𝚊𝚗𝚢𝚖𝚘𝚛𝚎 ᴸᵃʳʳʸ ˢᵗʸˡⁱⁿˢᵒⁿDonde viven las historias. Descúbrelo ahora