El calor del desierto, hormigón y acero.
La base de "Las Brujas" era una mezcla de esos tres elementos. Varios metros debajo del árido desierto, en un lugar que ni el más aventurero se atrevería a visitar. Se despertaban cada día con el cantar de las aves de rapiña, que atravesaban las rejillas de ventilación como gritos lejanos. La luz polvosa penetraba a través de ellas, regando arena roja por todo el suelo que tronaba debajo de las botas de los soldados.
Allí todos hablaban un mismo idioma: el Federal.
Viviendo de un recuerdo no tan lejano y añorando la gloria antigua que todavía latía en el pecho de todos los que caminaban por los pasillos subterráneos.
Marcano, líder y gran conocedor de esos temas, se encontraba sentado en la sala de mando del búnker con los dedos entrecruzados y la vista fija en la nada, analizaba sus ideas y pensamientos una y otra vez hasta encontrar respuestas a sus propias preguntas, preguntas que aún nadie le había hecho pero que tarde o temprano llegarían.
En su dedo todavía se mantenía el anillo de oro con la bandera roja y blanca en el centro, algo que en algún momento lo acreditó como alguien importante, pero que ahora era simplemente un bonito objeto de colección. Era consciente de que, sin su mentalidad, jamás se hubiera recuperado de su desgraciado destino, sería un ermitaño que viviría en un confín remoto del mundo, con otro nombre y sin más interés que deambular recordando sus momentos de gloria.
Para él, el mejor líder era aquel que sabía aprovechar la calma tras la derrota con el fin de recomponerse, rearmarse y contraatacar mientras el enemigo aun celebraba. Sus actuales adversarios se la habían puesto fácil, pues ya nadie celebraba la victoria. En apenas meses, ya la gente no hablaba de los logros de los Rebeldes, ni se daban golpes en el pecho diciendo: ¡la república o la muerte! Era el tiempo de rectificar, de infundir el orgullo Federal perdido, sin importar que los corazones más débiles se agrietaran en el proceso.
Le resultó difícil, pero lo logró. Sus difuntos camaradas se aseguraron de que su legado no muriera con ellos. Decenas de miles de personas que la República renegó y no dudaron a la hora de llamarlo Comandante. Construyó un ejército uniendo los pedazos rotos de personas muy similares a él, mezclando tristeza con resentimiento y la grata oportunidad de tomar represalias. A esas personas solo les hizo falta algo de educación para hacerlos empuñar un arma en su nombre.
El nombre de su ejército estaba inspirado en un relato de ficción que le gustaba mucho, se trataba de cómo en un mundo lejano a las mujeres se las quemaba en hogueras por supuestamente ser una clase de hechiceras a las que llamaban "brujas", gente que se decía que volaba en escobas y lanzaban maldiciones sobre las personas que les obraban mal. La realidad es que ninguna fue "bruja" y todo eran inventos, solo las acusaban de esa manera por envidia o por temas personales, una forma sádica de desacerté de la gente que no te caía bien.
Ese nombre se amoldaba a la perfección, todo había sido un malentendido, un invento malintencionado de sus adversarios políticos y de la comunidad internacional para hacerlos ver como los malos.
Y ahora que tenían todo el control, podrían hacerlos ver como dictadores autócratas sin sentimientos por su pueblo. La idea horrorizaba a Marcano y lo impulsaba a seguir adelante, era su café de cada mañana y su libro de cabecera cada vez que se acostaba.
Mientras giraba el anillo en su dedo, los participantes de esa reunión entraron por la puerta de acero sólido, los pernos y las marcas de soldadura combinaban con el aspecto general del lugar.
Sus personas de confianza: Jersey, una mujer enorme con peinado que revelaba su pasado en las fuerzas; y Bertrand un tipo barbudo con ojeras tan oscuras que se asemejaban a las concavidades de un cráneo sin ojos.
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Olvidada: La Nación Sin Nombre
Fiksi IlmiahLa Teniente, una heroína que se debate entre la cordura y el abismo de sus pensamientos, rememorará sus vivencias durante la gran Guerra Civil, un conflicto que acabó con el mandato solido y despiadado de los Caudillos y su Federación forjada en san...
