Capitulo veintiocho | Excepción

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 B E L L A

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B E L L A

No le creas nada bella, eso le dice a todas, siempre con su historia de la secundaria y que sabe que sabe cuanto. — Vacilo Juan.

Me permití reír mientras sentía como el brazo de quackity estaba encima de mi mano recargada en la mesa de donde estaba sentada.

— Tu que te metes mijo, ya ni sabes ni qué decir. — Se defendió tontamente el chico del gorro.

En este justo momento no hacían ni diez minutos que quackity se había unido a la casa y al directo en el cual ya llevábamos una hora. Me había sorprendido su llegada ya que nadie había mencionado que este también se quedaría, sin embargo me alegro verle y hablar con el ya que desde la última vez nunca tuve la oportunidad de siquiera despedirme.

Desde que llegó quackity fue directo a sentarse justo a mis espaldas, roier al notarlo se levantó y se sentó junto a spreen en el suelo, no se por qué lo hizo pero le noté serio en cuanto vio como este y yo hablábamos entre risas. Supuse que solo estaba aburrido.

— No le creas mi bella, Juan ya ni sabe que anda diciendo. — Cuando Juan se distrajo con mis amigos quackity regresó su atención hacia mi.

Le sonreí.

— No te preocupes, puedes seguir contándome tus anécdotas. — Le dije.

— Nombre no, te voy a aburrir! — Soltó este.

— No, me divierten. No me aburren! — Le respondí enseguida.

Este me miró atento, a través de sus lentes pude ver su reflejo de sus ojos mirándome alegre.

— Neta?, mis amigos siempre me dicen que les aburro con tanta pendejada. — Soltó este con un tono bajito.

— Pues serán más bien ellos los aburridos, pendejos sin gracia. — Le trate de animar.

Este ríen

— Mis amigos son tus amigos, si sabías? — Me miró divertido.

Me encogí de hombros.

— No les digas que te dije, igual me vale madre. Ellos también me dicen que les aburro cada vez que me quejo de mis relaciones amorosas. — Solté como si nada.

— Bueno, en algo tuvimos que coincidir no? — Me miró.

Asentí.

— Oye la última vez que te vi nunca pude decirte que me encantó conocerte. Después de lo que pasó ya no te logré ver. — Me volvió a decir.

Doble vida | Roier Donde viven las historias. Descúbrelo ahora