Capitulo 17

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Carlo saca su arma mirando alrededor.

—¡Quédate aquí!—Me ordena.—Nos están atacando.

Estoy a punto de responder cuando comienza a caminar hacia el lugar de donde provienen los disparos, dejándome ahí, no demora en desaparecer entre los pasillos de la casa.

Los disparos continúan haciéndose más y más fuertes y continuos.

Laura había salido esta mañana, o eso creo porque no está a en la habitación suya y no la he visto..

La preocupación me invade.

El tiroteo. 

Laura.

No lo pienso más y dispuesta a encontrar a mi amiga.

—¿Laura?—Grito una y otra vez sin respuesta alguna.

El miedo se apodera totalmente de mi y ahora solo quiero encontrarla y ver que esta bien, estoy a punto de comenzar a caminar hacia donde los disparos se escuchan más fuertes pero me detengo.

No puedo ir así como así.

Corro hacia la oficina de Domenico, creo que recuerdo haber visto un arma en uno de los cajones de su escritorio.

Entro a su oficina, hay vidrios por todos lados, parece que algunas balas alcanzaron el ventanal que esta detrás de el escritorio de Dom y este se rompió, todo el suelo y escritorio tienen pedazos de vidrios.

Ignorando esto me acerco hasta el escritorio y me agacho un poco por precaución y reviso los cajones tan rápido como las balas que entran a la oficina y que me toca esquivar me dejan.

En cuanto encuentro la pistola la agarro con mi mano derecha u me levanto rápidamente del suelo sin precaución alguna. Una bala roza mi brazo haciéndome un corte en el.

—¡¡Ahh!!—Miro mi brazo.—¡Mierda!—Exclamo.

Me agacho rápidamente antes de que alguna otra bala me logre interceptar, me arrastro por el piso ignorando un par de vidrios que se encrustan en mis rodillas.

Llego por fin a la puerta y salgo de la oficina cerrando la puerta detrás de mi, miro mis rodillas lastimadas, están ligeramente ensangrentadas, igual que mi brazo.

Nada grave.

Hago una mueca, al ver que no dejo de marcar mi cuerpo con heridas.

Suspiro y miro el arma, sin dudarlo comienzo a caminar a paso firme y a la vez rápido hacia donde escucho los disparos, en busca de mi amiga.

Paso por los pasillos hasta la cocina, donde estaba cuando los disparos comenzaron a escucharse, sigo de largo caminando hacia el pasillo el cual me llevaría a la salida de la casa.

El pasillo está oscuro, eso hace que me detenga un segundo. Ignorando mis miedos camino por el pasillo oscuro intentando que no me afecte apresuro el paso.

Nadie sabe esto...

Pero me da miedo la oscuridad.

Una sombra aparece frente a mí que me deja helada, no puedo ver quien es pero se me acerca.

—No te acerques, tengo un arma.—Amenazo mientras empuño el arma y apunto a la sombra con mi mano que tiembla con cada paso que da la figura hacia mi.

La figura se me acerca hasta quedar muy cerca de mi.

—No creo que vallas a hacerme nada.—Dice la voz de la figura frente a mí que ahora de que es un hombre por su gruesa voz.—Estas temblando.—Siento cierta diversión en sus palabras.

—Pues yo creo que no deberías...—Disparo apuntando a su cabeza, dos veces.—Juzgar a quien no conoces.—Con eso sigo caminando.

Ciertamente, haber matado a alguien, no me produce sentimiento alguno, al contrario, me satisface tanto matar a quien se lo merece.  No siento culpa alguna, es raro ¿no? La verdad no siento nada.

Pero me gusta, y me decestreza, sonrío.

Disparo a dos más en el camino hasta que alguien me agarra por sorpresa desde atrás, enrolla su brazo en mi cuello haciendome soltar mi arma, puedo sentir el arma en mi cabeza.

—Si no quieres morirte ahora mismo, más te vale que camines.—Dice el hombre que me sujeta y me apunta con una pistola.

Trago saliva duramente y hago lo que me dice, sin poner resistencia alguna camino, con mis dos manos agarro su brazo, ya que su agarre es tan fuerte que no me deja respirar bien.

—¡Paren!—Grita el hombre que me apunta en cuanto llegamos a la salida de la casa.

Los disparos cesan.

Los hombres de Dom incluyendo a Carlo me miran con evidente sorpresa y preocupación a la vez.

—Tengo a la chica y ella se va conmigo.—Informa el hombre.—No podrán hacer nada.—Los ojos de Carlo miran al hombre.—Tu, dile a tu jefe, que si quiere volver a ver esta cara bonita que tendrá que pagar un rescate.

—¿Cuánto?—Habla Carlo.

—Diez millones.—Responde el mastodonte.

¿Queee?

Diez millones.

En serio.

Miro el cuerpo de Carlo, necesito un arma, pero que me la de así como así no va a arreglar mi situación.

Carlo no deja de apuntar al mastodonte, el cuál me empuja un poco para que Camine y eso hago, mis ojos no se apartan de la pistola en la mano de Carlo.

Paso por el lado de Carlo y el hombre se detiene frente a él dándose la vuelta para quedar frente a los hombres de Dom. El hombre intercambia palabras con Carlo pero no les presto atención, mi mirada está fija en la pistola de Carlo.

Entonces cuando estoy lo suficientemente cerca como para agarrarla dejo de pensarlo y lo hago.

Agarro el arma de Carlo y antes de que el mastodonte lo prevea encajo mi codo en su estómago haciendo que me suelte y de un par de pasos hacia atrás, no espero a que se recupere, simplemente apunto con el arma directamente hacia su cabeza.

Un disparo efectivo entre sus repugnantes cejas.

El hombre cae muerto.

Todos me miran sorprendidos, tanto los hombres de Dom, como los que estaban atacando.

—Su líder ha muerto.—Afirmo.—Y si no quieren terminar como el les recomiendo que se larguen y no regresen.

—Ya escucharon a Astartea.—Habla Biagio.

¿Astartea?

No suena tan mal.







Holis mis amores ¿como están?

Ayer no actualice porque andaba ocupadita, pero ya saben lo que dicen, tarde pero seguro, ya se que me aman ahora mismo.

Astartea eeh? No les parece lindo? Yo lo ame.

No tengo mucho que agregar hoy asique...

Ah si, casi lo olvido.

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Ahora si, nos vemos pronto.

Besos Con Sabor ItalianoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora