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Despertar con Lio es de las mejores cosas de su vida. Su chico lo estaba abrazando igual que lo haría un pulpo, extremidades enredadas junto a las suyas para mantenerlos lo más juntos posible. Memo recuerda, los tritones duermen acurrucados junto a otros, es lindo.

Suspira, tiene que buscar una buena excusa para darle a Andrés, tiene que averiguar si dejaron de buscar a su tritón, tiene que enseñarle a ese mismo tritón a hacerse pasar por un humano.

Pero por ahora, envuelve sus brazos en la cintura de Lio y vuelve a dormir.

En la tarde, Memo preparó hotcakes para Lio, enseñándole cómo comer con cubiertos y riéndose de su asombro cuando descubrió que ahora podía masticar las cosas.

También buscaron entre su ropa para vestir a Lio con cosas que no irriten su piel, el tritón lucía contento de usar su ropa, así que Memo no se queja, se ve bonito como sea. Todavía faltan unas horas para que tengan que salir y reunirse con Andrés, Memo tiene a Lio acostado sobre su pecho, cantando en voz baja.

Han sido pocas veces las que lo ha escuchado cantar, siempre lo pone en un estado de relajación, como si hubiera sido hipnotizado para mantenerse en trance. Cuando la melodía se detiene, Memo parpadea varias veces, regresando a la realidad.

-Seguro que quieres ir a la cena de hoy? Podemos ignorarlo y ya.

-No no, quiero ver más de tu mundo. Además es tu mejor amigo. Comunidad, familia.

Memo sonríe, para los tritones la comunidad entera en la que viven es su familia, en los que pueden confiar y estarán ahí para ellos. Arman una breve historia de cómo se conocieron, Memo sabe que no serán muy insistentes en preguntarle cosas a Lio, lo guardarán para la quinta o sexta reunión. Estarán bien.

Llegan a su lugar habitual de reuniones, ya hay una fogata encendida. Memo ve a Julián y Kevin charlando en la orilla, con un par de binoculares y una cámara fotográfica cerca. Andrés está hablando con Rafa cerca del fuego y se pone de pie tan pronto los ve. Están también Neymar, Saúl y para molestia de Memo, Cristiano.

-Memo, necesito hablar contigo.

-Pero...

-Estará bien. -Lio parece inseguro, agarrando la mano de Memo con fuerza. -Saúl puede cuidarlo.

El mencionado los está mirando, saludando con la mano. Memo suspira, tomando el rostro de Lio entre sus manos para darle un beso en la frente.

-Ve, ya sabes que hacer si algo no va bien.

Lio asiente, caminando con incertidumbre, Memo ve como le ofrecen algo de tomar y se relaja un poco, Cristiano no le quita la mirada de encima, pero Memo puede preocuparse por eso después.

- ¿Qué pasa?

-Memo... -Andrés suena preocupado, tomando su brazo para juntarlos y el resto no pueda ver. -Tu chico no es realmente un chico, ¿verdad?

Andrés le está ofreciendo algo, Memo lo toma para ver que es otra fotografía, le da náuseas cuando ve el rostro de Lio en la foto, su cola brillante visible.

-La cámara era mía y la foto la tomé yo, los chicos usaron mi misma cámara y revisé las fotos para que no tuvieran ninguna de él. Ayer que los ví me parecía conocido y bueno... Ya sé de dónde.

-No puedes decirle a nadie sobre esto, si lo encuentran...

-Si yo... Yo me imagino que le pasaría... -Andrés suspira, tomando la foto para guardarla. -Escucha, me alegra verte feliz, pero tienes que tener cuidado. Cristiano dice que el Tata estaba muy interesado en encontrar a la criatura misteriosa de la foto de los chicos. Yo guardaré el secreto.

-Gracias -Memo suspira, tener que mentirle a su amigo no le sentaba bien.

-Ahora, vamos a beber, por fin puedo burlarme de los chupetones que te hacen.

Memo lo empuja sin mucha fuerza, ambos riendo y caminando hacia el resto del grupo. Lio no está sentado dónde lo habían dejado, está a unos metros hablando con Cristiano.

Memo acelera el paso, Cristiano sostiene a Lio de los antebrazos mientras su tritón niega con la cabeza.

-Lo siento mucho.

-No puedes seguir con él, te digo esto por tu propio bien, no te conviene.

Memo alcanza a escuchar fragmentos de la conversación antes de que Cristiano suelte a Lio y se aleje, pasa junto a Memo, golpeando su hombro al pasar. Lio está a su lado en segundos, abrazándolo.

-Oye, Bambi. ¿Todo bien? ¿Te estaba molestando?

Lio niega con la cabeza, acercándose para lamer su cuello. Memo se pone rojo, dándose la vuelta para abrazarlo adecuadamente y cargarlo. Lio se deshace en risitas emocionadas.

Cuando lo vuelve a colocar sobre la arena, tiembla igual que la primera vez que se paró sobre sus dos piernas, pero tiene una enorme sonrisa en el rostro.

-Ven, te presentaré a los idiotas.

Caminan juntos hacia la fogata. Memo quiere esconder la cabeza en la arena cuando Andrés saca sus historias más vergonzosas para contarle a Lio, incluyendo un par de Saúl de cuando eran niños.

Pero Lio se ríe todo el tiempo, luciendo tan contento y feliz en medio de su alegre banda de idiotas. Vale totalmente la pena.

El canto de la belugaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora