Lunes.
No había peor día de la semana que el lunes. Al menos para Tyler. Siempre le costaba horrores levantarse por las mañanas y para colmo el horario que le habían puesto los lunes era el peor. Además, al ser el primer día oficial de entrenamiento, estaba convencido de que el entrenador Turner les daría caña a la salida de las clases.
Aun así, no tenía más remedio que asistir al instituto.
Revisó su taquilla para ponerla un poco más ordenada. La semana anterior se había limitado a ir metiendo cosas sin ningún tipo de criterio, y aunque él mismo no fuera demasiado ordenado, le gustaba que su taquilla sí lo estuviera. Sobre todo, por practicidad. Siempre iba corriendo de una clase a otra, así que abrir su taquilla y saber dónde tenía las cosas, le facilitaba bastante la vida.
De pronto, escuchó jaleo en el pasillo de al lado. Al principio decidió ignorarlo. Estaba convencido de que sería el estúpido de Hunter armando ruido para llamar la atención. Sin embargo, al escuchar cada vez más ruido y algún grito, sintió demasiada curiosidad por saber qué estaba ocurriendo.
Cerró su taquilla y caminó hacia la esquina.
Cuando levantó la vista, vio a un montón de gente haciendo un círculo. Y en ese instante, y por las voces de las personas, supo que alguien se estaba peleando en medio del pasillo. Se hizo un hueco entre la gente para ver de quiénes se trataban. Evidentemente, uno de ellos era Hunter. No se extrañó de que alguien se hubiera hartado de sus malas palabras y le hubiera arreado una buena hostia. Entonces, vio aquel pelo rubio y comprobó que la otra persona era Scott.
¿Qué cojones estaba haciendo? ¿Es que no sabía que se la estaba jugando? Scott podía meterse en algún que otro lío, pero era raro verlo metido en medio de una pelea en la que los puñetazos volaban a una velocidad extraordinaria.
Sin ni siquiera pensarlo, Tyler se coló entre la multitud y tiró la mochila al suelo para ayudar a su amigo.
—Para, tío —dijo metiéndose entre los dos, arriesgándose a llevarse un puñetazo.
—¡No! Déjame, Danforth —Scott estaba fuera de sí.
—Seguro que se lo merece, pero no te perjudiques por él.
El rubio no atendía a razones. Por suerte, un chico del equipo de baseball se metió para sujetar a Hunter, y Ryan se acercó a ellos para ayudar a Tyler.
—¿Qué pasa, Thompson? ¿Tienen que venir a rescatarte tus dos novias?
—Soltadme u os pegaré a los dos.
—Scott, piensa en el fútbol.
—¡Thompson! ¡Cox! —gritó la directora (y madre del segundo). Todo el mundo se hizo a un lado y dejaron que la mujer llegara hasta el centro de la pelea—. Los dos, a mi despacho, ¡ahora!
Todos se quedaron muy quietos. Tyler esperaba que en cualquier momento la directora también lo llamara a él, sin embargo, no lo hizo. Al parecer, sabía muy bien quiénes estaban metidos en un buen lío.
—Y los demás, vamos. ¡A clase!
Todo el mundo empezó a moverse y a cuchichear sobre lo sucedido. Tyler y Ryan se quedaron muy quietos en el pasillo, observando cómo Scott y Hunter se iban con la directora Cox.
—¿Qué cojones acaba de pasar? —preguntó Ryan.
—No tengo ni idea —Tyler se agachó para coger su mochila—. Pero ya le tiene que haber tocado los cojones a Scott para que haya jugado la capitanía por darle una buena hostia a Hunter.
—No seré yo el que te diga que se la merece —ambos caminaban por el pasillo.
—¿Ryan Sprout a favor de una pelea? ¿Estás enfermo? —Tyler le tocó la frente y se echó a reír.
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Último curso en Westhill River
RomanceEl último curso de instituto parecía ser igual que los demás. Sin embargo, una charla con la orientadora hace que Tyler y Cassie se replanteen su futuro. Tyler Danforth es uno de los mejores jugadores del instituto, pero si quiere ir a una buena un...
