La alarma sonó anunciando que era el fin de aquella clase y de la jornada escolar. Cassie se entretuvo bastante tiempo en recoger, incluso releyó por octava o décima vez la información que el profesor de Astronomía les había dado sobre la excursión al observatorio Eagle Eye. Le echó la culpa a las ganas que tenía de ir a aquel lugar y poder ver las estrellas, aunque solo fuera por una noche, sin embargo, ella misma sabía que su demora se debía a que los ensayos de teatro comenzaban en menos de quince minutos.
Tenía sentimientos encontrados sobre si debía o no acudir. Por una parte, sabía que tenía que entrar en alguna extraescolar, y debido a que no había conseguido entrar en otra, aquella era una buena. Pero, por otra parte, nunca había sido la típica persona a la que le gustara el teatro. Los musicales sí, le encantaban las Bandas Sonoras Originales de las películas y aunque El Gran Showman fuera un musical (uno que le gustaba bastante), no dejaba de pensar en que ella no encajaría demasiado allí. No cantaba (aunque sus tías y sus amigos le dijeran que tenía una voz muy bonita) y mucho menos actuaba. Santo cielo, se le daba fatal mentir a sus tías como para ser actriz.
Lo único que quería Cassie, era poder seguir tocando el piano. Desde que se había ido la señora Salgado, se había quedado solo con el teclado de su habitación y sin ninguna posibilidad de presentarse a ningún recital como lo había hecho los pasados años. Sin embargo, si quería tocar algo más aquel precioso instrumento tendría que buscar algún sitio en el que poder tocarlo.
Quizás, y aunque el noventa por ciento de los ensayos estuvieran dedicados a los actores y coreografías, ella podría dedicar tiempo a tocar el piano.
Quizás no perdía nada con intentarlo.
Salió de la clase, llena de pensamientos. Sobre todo, los que la señorita Williams le había depositado hacía unas horas. Nunca había considerado entrar en Juilliard, ni siquiera lo hacía en ese momento, aquel conservatorio era muy caro y muy exigente, pero si en algún momento había una pequeña posibilidad (aunque fuera en lo más profundo de su corazón), debía practicar más horas y trabajar más duro en las diferentes composiciones.
Llegó a su taquilla, la última del pasillo de ciencias y la que hacía esquina con el siguiente pasillo, y puso la combinación de números que la abría. Guardó varios libros que no necesitaría para estudiar esa tarde y miró de nuevo el reloj.
Observó a su alrededor y comprobó que las pocas personas que quedaban por el pasillo eran personas con demasiada prisa por llegar a sus extraescolares.
De pronto, alguien se apoyó de golpe en el lateral de su taquilla haciendo un fuerte ruido. Cassie dio un pequeño bote al escucharlo y giró la cabeza rápidamente.
—¡Joder, Alex! ¡Qué susto!
—Vengo a buscarte para ir a teatro —Cassie lo miró desconfiada, ¿es que no se fiaba de ella?—. Sabía que te irías derecha a casa o la cafetería y no lo voy a permitir.
—Iba a ir, listo...
—Sí, ya veo las prisas que te estás dando.
—He salido tarde de clase —Alex levantó las cejas.
—No voy a responder, porque he visto a Sanders ir corriendo a teatro y sé que va contigo a Astronomía —Cassie puso los ojos en blanco—. Así que venga, mueve el culo que no quiero llegar tarde.
Cassie cerró la taquilla y sin poder llegar a responder nada y cogiendo la mochila al vuelo, Alex tiró de su mano y echaron a correr por los pasillos.
Por poco se le sale un pulmón por la boca cuando llegaron al teatro. Aquel lugar se encontraba en la otra punta del instituto, así que habían tenido que correr metros y metros de distancia (a Cassie le pareció correr una maratón).
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Último curso en Westhill River
RomantikEl último curso de instituto parecía ser igual que los demás. Sin embargo, una charla con la orientadora hace que Tyler y Cassie se replanteen su futuro. Tyler Danforth es uno de los mejores jugadores del instituto, pero si quiere ir a una buena un...
