La música retumbaba desde el exterior de la casa. En cuanto Tyler abrió la puerta, cada sonido se colaba en el interior de ellos y su corazón se acompasó al ritmo de la canción Like a G6. Ambos se quedaron parados en la entrada. Tyler buscaba alguna mesa en la que dejar el regalo que había comprado a su amigo y Cassie curioseaba a su alrededor. Estaba claro que, a simple vista, aquella casa era más grande que la suya, pero no más que la de Tyler. Puede que la casa de Tyler fuera la más grande que había visto, y eso que, la de Alex y aquella que tenía delante de sus ojos, no se quedaban para nada pequeñas.
Tyler no tardó en encontrar la mesa con el montón de regalos al lado de la puerta, así que se acercó a ella y Cassie lo siguió. No pensaba ser su perrito guardián durante toda la noche, pero sí lo haría hasta que encontrara una cara conocida con la que poder entablar una conversación.
—¡Ty! —se acercó a su amigo—. Has tardado un huevo en venir.
—Se me ha complicado un poco... —contestó mirando a Cassie.
—Oh, Miller. No sabía que ibas a venir.
—Yo tampoco. Siento no haber traído ningún regalo —mencionó algo avergonzada.
—No te preocupes. La mitad de la gente que está aquí ha venido con las manos vacías, así que estás perdonada —le guiñó un ojo.
—Veo que tus padres te han dejado liarla gorda.
—Joder, ya te digo. Va a ser la mejor fiesta del mundo —Ryan estaba muy emocionado.
—¡Ryaaaan! —gritaron al fondo.
—Bueno, os dejo que, si no, no me van a dejar tranquilo. Pasadlo bien
—le dio un golpe amistoso en el brazo a Tyler y Cassie juraría haber visto un pequeño guiño de ojo—. Luego te lo robo un rato —se dirigió a Cassie—, que nos tenemos que tomar al menos una copa juntos.
—Todo tuyo —sonrió.
Ryan se alejó de su vista tan rápido que, en un parpadeo, no se le distinguía del resto de invitados.
—Bueno, Miller, ¿nos tomamos algo?
—Sí, claro.
—¿Con o sin alcohol? Sin alcohol —respondió él mismo sin dejar que la joven diera una respuesta.
—¿Y eso por qué lo sabes?
—Me sorprendería mucho que me dijeras que eres capaz de beberte una botella entera sin inmutarte, pero la verdad es que no te pega.
—Nadie es capaz de eso.
—Créeme que aquí hay personas que pueden beber el doble de eso
—Cassie abrió los ojos sorprendida.
—Tú el primero, seguro.
—¿Esa imagen tienes de mí? —Cassie asintió sonriendo, haciéndole saber a Tyler que estaba de broma—. Pues deberías saber que no suelo beber mucho y menos en temporada de fútbol.
—¿Así que no vas a acabar borracho como una cuba? —negó con la cabeza.
—No, solo beberé una copa de cerveza, como siempre. Además, he venido contigo y le he prometido a tu tía que cuidaría de ti.
—Sé cuidarme sola.
—Lo sé, pero también me gusta cumplir mis promesas —Cassie sonrió y negó con la cabeza. Estaba claro que no le haría cambiar de opinión—. Bueno, vamos, me muero de sed.
Cassie miró a su alrededor y analizó un poco la situación. No sabía dónde estaban las bebidas, pues el salón de la casa se había convertido en una pista de baile y no se veía más allá de la multitud que estaba bailando al son de la última canción de Rihanna que Cassie no pudo identificar con claridad, pero que había escuchado varias veces en la radio.
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Último curso en Westhill River
RomantikaEl último curso de instituto parecía ser igual que los demás. Sin embargo, una charla con la orientadora hace que Tyler y Cassie se replanteen su futuro. Tyler Danforth es uno de los mejores jugadores del instituto, pero si quiere ir a una buena un...
