Con la taza de café en mano, Tyler dio un mordisco a la tostada de mermelada de melocotón que sostenía en la otra. Lo único que le despertaba por la mañana era su café y escuchar música de Coldplay, sobre todo ver alguno de sus conciertos en YouTube. Así que ahí se encontraba aquel lunes mirando la pantalla de su móvil.
Para colmo de ser lunes, había pasado todo el fin de semana en Austin con el equipo de fútbol y estaba reventado. El entrenador Turner siempre se llevaba al equipo un fin de semana lejos de casa para que convivieran entre ellos e hicieran piña. Según él, cuánto más unido estaba un equipo, mejor jugaban. Y en cierta parte, Tyler no podía negar que tenía razón, pero también estaba muy cansado.
Podría fingir que estaba enfermo y así no ir a clase. Quizás era un poco tarde para eso. Ya estaba levantado y había hecho el desayuno para toda la casa. Tampoco le apetecía pensar en una excusa mejor, así que siguió mirando el móvil y bebiendo su taza de café.
—Buenos días, Ty —le dijo su padre terminando de bajar las escaleras.
—Buenos días, papá.
—Cuéntame, ¿qué tal fue el fin de semana en Austin? Que según llegaste te fuiste a la cama. ¿Mucha juerga? —Tyler pausó el móvil y centró su atención en su padre, quien luchaba por hacerse el nudo de la corbata—. Por tu cara, parece que sí.
—Pfff. Acabamos metidos en la piscina a las tres de la mañana.
—Prefiero no saber qué liasteis —sonrió consiguiendo hacerse por fin el nudo de la corbata.
—Nada ilegal, te lo prometo.
—Eso me lo imagino. Si no, ya me habrían llamado de alguna comisaría... —Tyler rio.
Richard se acercó a la cafetera y vertió el líquido que quedaba sobre una taza con su inicial en ella.
—Oye, Ty, no me has contado cómo fueron los resultados de esas pruebas de orientación que os pasaron.
—Oh... eh... —Tyler se puso algo nervioso—. Bien. Ya sabes, Stanford y empresariales —mintió.
—¡Bien! ¡Me alegro! ¿Con beca deportiva?
—Sí, aunque debo subir nota en Cálculo.
—Bueno, seguro que lo dominas.
Richard se pasó la mano por su pelo corto canoso y se sentó al lado de Tyler. Sacó su móvil y comprobó si tenía algún email. Tyler, en cambio, estaba sumergido en sus pensamientos.
No sabía si era una buena idea mentir a su padre acerca de los resultados. No quería decirle que la orientadora le había recomendado estudiar tecnología en Columbia, justo en la punta opuesta a donde estaba Stanford. Ni siquiera tenía claro si debía considerar aquella opción, así que era mucho mejor obviar aquella información a su padre. Quizás, por eso, tenía todos los papeles bien escondidos en el libro de Inglés.
—Emmm, Ty —dijo de repente su padre—. Tienes que llevar hoy a tu hermana.
—¿Y eso?
—Tiene que llegar antes por no sé qué de sus amigas y el autobús pasa más tarde.
—Vale, pero luego tengo entrenamiento.
—Sí, me dijo anoche que luego volvía en el autobús con sus amigas. Está de tonta últimamente...
—Tiene trece años, ¿qué quieres?
—Lo dices como si hiciera una eternidad que los pasaste —rio su padre.
—Lo parece. Por cierto, ¿dónde se ha metido? —dijo levantándose de la banqueta.
—Estará arriba cambiándose de ropa por décima vez —Tyler puso los ojos en blanco.
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Último curso en Westhill River
RomantikEl último curso de instituto parecía ser igual que los demás. Sin embargo, una charla con la orientadora hace que Tyler y Cassie se replanteen su futuro. Tyler Danforth es uno de los mejores jugadores del instituto, pero si quiere ir a una buena un...
