Tyler dio un par de vueltas por el pasillo completamente vacío, mientras miraba la hora en su móvil. Cuando le dijo a Cassie Miller que llegaría quince minutos después, no pensó que sería él quien tuviera que esperarla. De hecho, se imaginó que la joven estaría en la biblioteca estudiando o adelantando los deberes que les habían puesto ese día. Pero, se había recorrido todos los pasillos de la biblioteca y había mirado en todas las mesas y no había rastro de ella.
¿Es que se habría marchado a su casa y lo habría dejado plantado?
La veía bastante capaz de haberlo hecho. Digamos que la última (y primera) clase no había ido del todo bien. Cassie estaba tensa y bastante borde. Quizás no había sido una buena idea escogerla como su profesora de Cálculo. Podría haber escogido al empollón del insti, él seguro que no se saltaba ninguna clase, principalmente porque seguía en la biblioteca. Tyler incluso pensó que aquel muchacho dormía entre aquellas cuatro paredes.
Se pasó la mano por el pelo, bastante más seco, aunque todavía algo húmedo, y resopló.
De pronto, escuchó un par de pasos que se acercaban. Levantó la vista y vio a la joven con bastante prisa.
—No me he dado cuenta de la hora.
—¿Dónde estabas?
—En el teatro. Dijiste que llegarías a las cinco y cuarto.
—Ya, son y veinte, Miller.
—Bueno, solo me he pasado cinco minutos. Además, te recuerdo que la semana pasada tú llegaste veinte minutos tarde —le reprochó.
—Y por eso has venido tarde —masculló.
—Mira, Danforth, piensa lo que quieras... ¿Entramos o qué? —dijo bastante molesta. Tyler asintió y resopló de nuevo.
Los dos se sentaron en la misma mesa que el lunes anterior. Sacaron sus cuadernos y, a diferencia de la otra vez, Tyler sacó un par de bolígrafos que sí pintaban. Se había asegurado de ello en su última asignatura.
Revisaron los últimos conceptos que habían estudiado y Cassie se los empezó a explicar.
Todo parecía ir bien, hasta que los dos empezaron a discrepar sobre cierto resultado en un ejercicio. Ninguno de los dos pretendía ceder y Cassie se empezó a cansar de luchar por su argumento. Si estaba allí, era para enseñarle porque supuestamente ella sabía más que él sobre aquella asignatura.
—Está claro que tienes que llevar siempre la razón —dijo indignada Cassie.
—¿Siempre? Tú qué sabes si yo llevo la razón siempre o no.
—Porque eres ese tipo de persona a la que nunca le han dicho "no".
—Ahora resulta que además de Cálculo también sabes cómo soy.
—Sí, sé perfectamente cómo eres.
—Ah, ¿sí? Pues cuéntame, Miller, ¿cómo soy?
—Un niño malcriado, que siempre tiene la razón, creído y superficial.
—Y esa opinión sobre mí la tienes, porque me conoces a la perfección
—dijo bastante molesto.
—No, porque te he visto durante todos estos años y conozco a la gente como tú.
—Así que me has estado observando durante años...
—Eso no es lo que he dicho...
Cassie se puso nerviosa. No sabía cómo había conseguido que le diera la vuelta a la tortilla.
—Mira, Miller, no conoces nada sobre mí, así que deja de decir cómo crees que soy, porque no tienes ni idea. No me conoces.
—Ni tú a mí.
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Último curso en Westhill River
عاطفيّةEl último curso de instituto parecía ser igual que los demás. Sin embargo, una charla con la orientadora hace que Tyler y Cassie se replanteen su futuro. Tyler Danforth es uno de los mejores jugadores del instituto, pero si quiere ir a una buena un...
