- Oscuridad y Dolor -
La noche era tranquila en el bosque todo estaba en calma, se escuchaba el leve crujir de las ramas por el viento. Nelly avanzaba con pasos ligeros, su enorme figura de lobo moviéndose con fluidez entre la maleza. Estaba de patrulla cerca de la frontera, asegurándose de que no hubiera intrusos.
A pesar de toda esa tranquilidad su loba se sentía inquieto, al cambiar la dirección del viento obtuvo su respuesta. Aquel aroma llegó a ella antes de que sus ojos lo hicieran. Un aroma frío y sofisticado llenó el aire cuando se acercó. Era un leve rastro de vainilla, casi tan dulce como un suspiro, pero con un fondo metálico que me erizó la piel. Un perfume que no podía pertenecer a alguien común. Era frío, letal, como ella, Rosalie Hale.
Pov Nelly
Al verla a los ojos, el mundo entero se detuvo en ese instante, el aire dejó de moverse, los sonidos del bosque se desvanecieron, y todo a mi alrededor se desvaneció solo era ella.
Antes de que pudiera reaccionar, un temblor recorrió mis patas y, sin poder evitarlo, caí de golpe sobre el suelo del bosque.
-Mate ... Mia ... la encontré. Mi loba rugía ante esas palabras, cada fibra de mi ser se rendía ante ella. No había vuelta atrás-
Pov Rosalie
Me encontraba de paseo por el bosque. Necesitaba despejar mi mente... y alimentarme.
Todo estaba en calma, excepto por el molesto hedor de los pulgosos que impregnaba el aire. Fruncí el ceño con fastidio, lista para ignorarlo como siempre, pero entonces... algo cambió.
Un aroma diferente me envolvió, más sutil, menos repulsivo.
Dulce, cálido, con notas de miel y lavanda, acompañado de un fondo terroso que me recordaba a la lluvia sobre madera mojada. No era el olor fuerte y sofocante de los demás pulgosos. Este era...
Me detuve de golpe. No. Sacudí la cabeza con disgusto, sintiendo una punzada de irritación en mi pecho.
- Genial. Ahora hasta los pulgosos empiezan a oler bien. Como si eso fuera a cambiar algo –
De pronto algo me saco de mis pensamientos un golpe en seco
- ¿Qué demonios...? - la pulgosa de color blanco estaba en suelo sin dejarme de ver que raro no gruñía, no mostraba los dientes. Solo estaba ahí, inmóvil, como si hubiera olvidado cómo respirar......entonces todo encajo
Oh, no... dime que no.
No podía creerlo, de todas las criaturas en el mundo, ¿tenía que ser esta loba la que me encontraba? No podía dejar que este maldito destino me afectara
Pov General
-Qué patético. - Rosalie cruzó los brazos, observándola como si fuera un espectáculo lamentable-. De todas las criaturas en el mundo, ¿tenías que imprimarte de mí?
El silencio pesó sobre el bosque. Nelly apenas podía pensar, su cuerpo aún tembloroso por el impacto de la impregnación
Pero Rosalie no terminó ahí. Se inclinó apenas, como si disfrutara prolongar su sufrimiento.
-Escúchame bien, no quiero nada contigo. No me interesas. Ni hoy, ni nunca.
Nelly sintió que algo dentro de ella se rompía, como si su alma misma se estuviera desmoronando. Pero no podía reaccionar. Estaba atrapada, cautiva de su propia emoción y de lo que acababa de vivir.
—Hazte un favor y olvídame —sentenció Rosalie con frialdad antes de darse la vuelta y alejarse con pasos elegantes, como si nada hubiera sucedido.
Dejándola ahí, tumbada en la tierra, con el corazón desgarrado y el alma encadenada para siempre.
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Pov Nelly
El tiempo parecía haber hecho poco para sanar las heridas. El rechazo de mi mate seguía palpitando en mi pecho, trataba de seguir con mi vida, pero mi mente siempre me llevaba a esa noche su risa burlona y en sus palabras despectivas. No pude olvidarla. No quiero olvidarla.
Así que una noche, ya no pude más. El dolor era insoportable, y el miedo de nunca encontrar respuestas me consumía. Decidí buscarla, la encontré una vez más en el claro detrás de la casa Cullen. Su figura estaba bañada por la luz de la luna, y mi corazón comenzó a latir con fuerza. A medida que me acerqué, sentí esa familiar mezcla de miedo y deseo.
—Eres realmente molesta —dijo Rosalie, su tono cargado de desprecio mientras sus ojos me recorrían con desdén.
El sonido de su voz me cortó, pero no me detuve. Tragué saliva, luchando por mantener la compostura, y miré directamente a sus ojos.
—No quiero molestarte. Solo... quiero entender por qué me odias tanto —respondí, intentando no dejar que mi voz temblara.
La risa de Rosalie fue fría, casi como si disfrutara de mi sufrimiento.
—¿De verdad quieres saber por qué? Está bien. Odio tu olor, tu presencia, tu mirada tan desesperada. Odio que sigas aquí, como si nada te hubiera detenido. Y lo más importante, odio que creas que esto es algo que puedo aceptar —dijo, sus palabras saliendo con una intensidad que me atravesó el corazón.
Pero no aparté la mirada, aunque mi cuerpo temblaba.
—No elegí esto, pero... tampoco lo cambiaría. — Mis palabras salieron más suaves, pero no menos firmes.
Rosalie frunció el ceño, sus ojos brillando con furia. Pero lo que más me sorprendió fue la vacilación en su rostro, un pequeño destello de algo que no pude identificar.
—¿Tanto te duele? —preguntó, casi en un susurro, como si, por un segundo, su fachada se rompiera.
El silencio se alargó entre nosotras. Y entonces, de manera inesperada, Rosalie dio un paso atrás, recuperando su postura arrogante.
Mi corazón se rompió una vez más, y sentí que todo mi cuerpo se desplomaba bajo el peso de sus palabras. Pero, antes de que pudiera reaccionar, Rosalie ya se alejaba, su figura desvaneciéndose en la oscuridad
Continuara.........
