POV Nelly
Mi hermosa y bella novia Sabrina... últimamente anda demasiado coqueta con sus fans. Sonrisitas, guiños, hasta les lanza besitos en los conciertos. Como que se le olvida que ya tiene novia, ¿no?
Y no cualquier novia.
Yo.
Así que decidí recordárselo. No con una pelea. No con un reclamo. No. Con algo más sutil... y divertido.
Un pequeño toque de base, corrector, labial rojito, un poquito de morado... y boom: un hickey falso, hermoso, jugoso, estratégicamente colocado en el cuello. Justo donde a Sabrina le encanta besarme cuando nadie está mirando.
Me miré en el espejo y sonreí.
—Vas a arder, amor —murmuré, acomodando mi polera para que se vea "accidentalmente".
Llegamos al estudio y me hice la inocente. Saludé, reí, me tomé mi cafecito. Pero bastó con que Sabrina entrara para que todo el ambiente cambiara. Me lanzó su típica mirada rápida... pero se congeló.
Su ceja se alzó.
Y su sonrisa se borró.
Camino hacia mí. Lento. Con esa mirada suya que mezcla deseo y amenaza.
—¿Qué tienes en el cuello? —me preguntó bajito, inclinándose como si me estuviera susurrando una canción.
—¿Yo? Nada —dije, sonriendo como idiota.
—¿Nada? —Repitió. Su voz suave, pero cargada.
Levantó el cuello de mi polera y lo vio. Sus ojos se oscurecieron. Literalmente.
¡Ay!
Está molesta.
Realmente molesta.
—Es maquillaje, Sab —le contesto, alzando una ceja—. Una broma. Para ver si te acordabas que tienes novia.
Ella no se ríe.
Nada.
Solo me mira. Respira hondo... y se ríe, pero de esa forma que da miedo. Esa risa seca, cargada de sarcasmo.
—¿Una broma? ¿Te parece gracioso provocar así?
Da un paso más cerca. Su cuerpo ya está pegado al mío. Me tiene acorralada contra la pared del camerino.
—¿Sabes qué no es una broma? —me dice, bajando la voz hasta que se me eriza la piel—. Que me den ganas de arrancarte esa camiseta y dejarte un chupetón real. Uno que te duela un poquito. Uno que no puedas esconder aunque quieras.
Tragué saliva. Me temblaron las piernas.
—¿Solo uno? —le susurré.
—Me estás tentando, Nelly. Y no es el lugar... pero te juro que cuando estemos a solas, te voy a dejar un chupetón que te arda hasta el alma.
POV Sabrina
La noche cayó, y con ella... mi paciencia.
Desde que salimos del estudio, Nelly no paró de provocarme: roces "accidentales", risitas suaves, ese perfume que se pone cuando sabe que no puedo concentrarme si está cerca.
Todo el camino a casa fue una tortura deliciosa.
Y cuando por fin entramos y cerré la puerta detrás de nosotras...
—¿Estás molesta todavía? —preguntó, con esos ojitos de niña inocente que no engañan a nadie.
La miré.
Despacio.
Sin decir nada.
Me quité la chaqueta. Lenta, intencional.
—Sube —le dije.
Ella sonrió y obedeció. Pisó cada escalón como si no supiera lo que venía.
Pero lo sabía.
Cuando llegamos al dormitorio, cerré la puerta y me apoyé en ella, sin moverme.
Nelly se quedó de pie, al centro de la habitación, como esperándome.
—Te burlaste de mí —le dije finalmente, caminando hacia ella—. Jugaste con mi cabeza.
—Fue una broma —murmuró.
—¿Y ahora quién va a reírse?
La empujé con suavidad hacia la cama. Cayó sentada, las piernas entreabiertas. Mi cuerpo quedó entre las suyas.
Le tomé el rostro con una mano y lo alcé hacia mí.
—Te prometí algo —le susurré, con la voz ronca por todo lo que había aguantado—. ¿Lo recuerdas?
Asintió.
Sus labios se entreabrieron, expectantes.
La tenía jadeando, temblando bajo mí.
Las marcas ya decoraban su piel como trofeos. Cada beso que le dejé en el cuello, en la espalda, en los muslos, era una prueba de que no había escapatoria.
Que había perdido su jueguito.
Y había ganado todo de mí.
Pero cuando bajé el ritmo, cuando mis labios se quedaron suspendidos sobre los suyos, noté ese brillo en sus ojos.
No solo era deseo.
Era inseguridad. Celos.
Ese miedo tonto de pensar que otra podría hacerme sentir lo que solo ella provoca.
Y no.
No iba a permitir eso.
Le tomé el rostro con una mano y la obligué a mirarme.
Mi voz salió ronca, pero firme, cargada de verdad:
—No tienes que estar celosa, Nelly.
No hay nadie más.
No hay espacio para nadie más.
Recorrí su clavícula con la punta de mi lengua.
Luego volví a hablar, con la boca rozándole la piel.
—Tengo ojos... y solo te ven a ti.
Tengo manos... y solo saben tocarte a ti.
Tengo boca... y solo quiere besarte a ti.
Y mi lengua... —me detuve, bajé despacio, le arranqué un gemido al pasarla por su abdomen— solo quiere hacerte gritar a ti.
Ella se estremeció.
—Mi cuerpo entero, Nelly... es solo tuyo como el tuyo es mío
Y esta noche, te lo voy a probar tantas veces como haga falta.
Y cumplí mi palabra.
------
Algo cortito pero con mucho amor.....
Un besito❤️
